Caso Alcàsser, punto y seguido

-Tiene derecho a permanecer callado. Cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en su contra. La historia oficial es la que hemos contado, la que nos tenemos que creer. Cualquier otra historia no es más que una leyenda urbana. Hágame caso. Se lo dice una periodista que se la ha jugado muchas veces-. Públicamente no es un caso cerrado. Demasiados espejismos o excesivas leyendas. Yo hablé con un polícía en Barcelona que... -No siga. Prefiero no saber nada.

Opinión | 01 de diciembre de 2013
Consuelo G. del Cid Guerra

Neusa Martins, madre de Antonio Anglés, en una ocasión no recordaba cuántos hijos había tenido. Es una mujer tan tierna como marginal, y su vida ha sido un infierno. Ni siquiera la fecha de nacimiento de Antonio está clara. Segun la policía, nació el 30 de julio de 1966, y según la Guardia Civil, el 20 de Junio del mismo año. El diablo no tiene libro de familia, y a saber en qué día concreto nació, si está vivo o muerto. Su padre, José Anglés, conoció en Brasil a una chica de 16 años llamada Neusa Martins en un club de Sao Paulo. Ella sólo recuerda que se le puso encima y se le hinchó la tripa. Contrajeron matrimonio el 28 de febrero de 1959 y vivían en el Barrio de San Amaro, de Sao Paulo. Allí nacen los cuatro primeros hijos: Divina, Ricardo, Juan Luis y Antonio. Emigran a España para vivir en el pueblo valenciano de Catarroja. Neusa ya es una mujer maltratada a la que le perseguirá la desgracia tanto como su hijo Antonio, dejado de la mano de un diablo particular. Antonio crece bajo las palizas de su padre, alcohólico. La madre, Neusa, dice recordar haber tenido, tal vez, cinco hijos más y tres abortos. Trabajaba como matarife de pollos en la empresa Saconda, manteniendo a toda la familia. Vivían hacinados en dos habitaciones y la casa era un habitáculo inmundo donde reinaba el desastre más absoluto. La escuela de sus hijos no ha sido otra que la calle, por lo que a muy temprana edad entraron en el mundo de las drogas y la delincuencia, además de padecer la mayoría de ellos serios problemas psíquicos. Todo estaba cantado, eran carne de cañón. Neusa hacía lo que podía y sabía, que era poquísimo.

-Antonio Anglés está muerto, hágame caso.

-La fotografía de Antonio en el cartel policial de busca y captura, no era la de Antonio.

-¿Cómo lo sabe?

-Vamos a dejarlo en que lo sé, y basta. No era Antonio. Se dijo que por error, pero ya no lo creo. El caso Alcásser, por error u omisión, está lleno de lagunas. Lo sabe toda España, y es un asunto de Estado.

Cinco años antes del asesinato de las niñas, el Equipo Base de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Catarroja elaboró un informe sobre los Anglés.

Padre, de profesión fontanero, no trabaja. Alcohólico. Hospitalizado en fase terminal por cirrosis etílica. Maltrata a su esposa para que le dé dinero. No tiene autoridad alguna sobre sus hijos.

Madre, de profesión matarife de aves, la única que trabaja, siendo el único sustento familiar. Gana unas setenta mil pesetas por catorce horas diarias. Es analfabeta y una persona primitiva y básica, incapaz de atender las necesidades familiares. Es maltratada por su marido y sus hijos, sobre todo por Antonio. Ha tenido incluso protección familiar, producto de las amenazas de su hijo Antonio. Interpuso varias denuncias por malos tratos y robo por parte de este último.

Divinidad Anglés Martins, hermana mayor. De niña vivió en el hospicio de monjas El Buen Jesús. Se escapó de casa y no se sabe dónde está.

Ricardo Anglés Martins, segundo. Padece distintas paranoias y transtorno de la personalidad. No es agresivo. Vive aislado en una caseta del campo. Cobra una pensión por invalidez de cuarenta mil pesetas. Es cojo debido a una escayola que llevó once meses porque nadie se acordó de quitársela. Estuvo alojado en la Casa de la Misericordia, pero tampoco le quitó el yeso nadie, hecho que provocó un acortamiento de siete centímetros en la pierna. Pertenecía a la iglesia mormona, pero salió porque no le dejaban ver el programa de las Mama Chicho.

Juan Luis Anglés Martins, tercero. Es esquizofrénico. Padece un grave deterioro de la personalidad. Está en el psiquiátrico penitenciario de Font Calent por dar una puñalada a su hermano Antonio. Trabajó de chapero.

Antonio Anglés Martins, el cuarto. Cumple condena en la prisión de Valencia. Tiene juicios pendientes por tráfico de drogas y por utilizar a menores como camellos. Es el terror de toda la familia. Sabe cómo imponer autoridad a través del miedo.

Enrique Anglés Martins, el quinto. Coeficiente límite. Vivió en los billares de Catarroja. Era el encargado de mantenimiento. Su madre dice que nunca ha estado con mujeres porque le da verguenza. Tiene actitudes coprofílicas y no controla sus esfínteres.

Dolores Anglés Martins, la sexta. Aparentemente normal. Vive independizada pero depende económicamente de su madre.

Roberto Anglés Martins, el séptimo. Es analfabeto. Violento con la familia. Imita a su hermano Antonio, intentando ocupar su puesto mientras éste sigue preso. No trabaja.

Joaquín Mauricio Anglés Martins, el octavo. En edad escolar.

Carlos Anglés Martins, el noveno. En edad escolar.

Los dos últimos no tenían ni once años cuando se extiende el informe. Del 87 añ 88 estuvieron internos en el colegio Niño Jesús. En adelante, dejaron de estar escolarizados. Han estado implicados en peleas y robos y han pasado por el Centro de Recepción, abiréndose expediente en el Juzgado nº 2 de Menores, que indica carencia afectiva y situación de abandono. Se consideran niños de alto riesgo, vida marginal y referencias delictivas.

Policía y Guardia Civil eran visitantes habituales del domicilio, donde cada uno sobrevivía bajo una estructura salvaje, sin orden establecido. Los hermanos Anglés han pasado por distintos reformatorios y cárceles valencianas.

-Pero eso es anterior al asesinato de las niñas de Alcásser...

-Claro. Te lo cuento sólo para que te hagas una idea. Esta es la familia Anglés. Miguel Ricart vendrá más tarde. Y mañana te hablaré de Antonio.

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