Preventorio Dr Murillo, Maite, yo no te olvido

Preventorio Dr Murillo, Maite, yo no te olvido

No eras la única, pero sí la peor. Tu alma de gestapo no cabía en ese cuerpo -joven- cuando pegabas a las niñas del Preventorio Dr Murillo (Guadarrama), con el puño cerrado. Cuando confiscabas los juguetes y censurabas las cartas que escribían a sus familias para que no se supiera la verdad. Tus hábiles dictados internos han dejado una huella que permanece más de treinta años después. Maite, no te olvidan.

Opinión | 30 de abril de 2012
Consuelo G. del Cid Guerra

Es imposible olvidarte. Sigues siendo aquella Cruela de Vil en el corazón de las niñas. Niñas que ya no lo son, y su paso por el Preventorio de Guadarrama ha marcado sus vidas de tal forma que permanece tu nombre tatuado en su existencia, a fuego, como la famosa Cruz de Lorena que se grababa en su piel, marcándolas para los restos. Señorita Maite, tenemos una carta para tí. Queremos hablar contigo, mirarte a los ojos, aunque sea un momento. Lo negarás todo, por supuesto. Pero veremos cómo sales airosa ante tantas y tantas mujeres que pasaron -nunca mejor dicho- por tus manos.¿Por qué lo hacías, Maite, por qué?...¿Qué oscura necesidad había en tí para maltratar niñas de cuatro años?. ¿Te has casado, Maite? ¿Tienes hijos? . Si es así ¿Llevarías a tus hijos al Preventorio del Dr Murillo para que fueran cosidos a pinchazos, molidos a hostias, retratados desnudos en las duchas, obligados a comer su propio vómito,  orinar en tres segundos y en horas concretas, y defecar en diez?...¿Sabes cuántos taponamientos intestinales produjo ese sistema salvaje, digno de campo de concentración?. Vamos a dar una vuelta, Maite. Cualquier día, haga frío o calor. Somos muchas. Demasiadas. Siéntate con nosotras en un bar cualquiera de Guadarrama. Carga con este peso pesado que no se aparta de la memoria. Escúchanos. Asume el rencor que todavía pueda quedar, y matemos juntas el odio. Explícanos por qué, señorita Maite. Cara a cara.

1, 2, 3 ...¿has hecho ya pis?

1,2,3,4,5,6,7,8,9....¿has defecado?

¿A que no puedes?. ¿Te duele el estómago, Maite?

Espero que recibas nuestra carta. Aquí la tienes, señorita:

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