Violencia familiar

La historia de Mayte Ribas pone los pelos de punta. Un caso flagrante de violencia de género y pasividad jurídica. El 19 de Abril de 2009, las dos hijas menores de Mayte regresaban a casa de su madre tras haber pasado el fin de semana con su padre, Pablo Leandro Cassini.

Opinión | 20 de septiembre de 2011
Consuelo G. del Cid Guerra

Según el convenio regulador, le corresponden sábado y domingo alternos cada quince días. Según relató el padre de las niñas, las había pegado porque "se portaron mal". Mayte miraba a sus hijas, que mantenían un gesto desolador y desencajado. Pidió explicaciones a su ex marido pero sin demasiado éxito, y ante la posibilidad de una inminente discusión en presencia e las niñas, optó por subir con ellas a casa. Al desnudarlas, la mayor tenía un hematoma de 20 cm en el glúteo y piernas, mientras que la menor se encontraba en un estado similar. Acto seguido, Mayte contacta con un mosso d ´ esquadra, que aconsejó una visita hospitalaria inmediata para posteriormente formular una denuncia correspondiente. El agresor, asustado, la llamaba intentando que no se produjera la denuncia, alegando explicaciones inconsistentes y vagas. Puesto que Mayte, su ex mujer, había sido víctima de malos tratos por parte de su ex marido prácticamente a diario, no dudó en poner el asunto en manos de la justicia. Tras el fallo con fecha de 22 Septiembre 2010, el agresor se encontraba aparcado en la puerta del colegio de sus hijas con actitud desafiante, siguió a su ex mujer, que condujo hasta comisaría, donde a pesar de haber cámaras, al parecer nadie veía nada. A pesar de la orden de alejamiento, estuvo siguiéndola a diario. Desde esa sentencia, no le pasa la pensión de alimentos que asciende a 150 euros por hija, que Mayte ha denunciado todos los meses. Aún así, la madre ha conseguido que clases pasivas la ayuden con 100 euros por niña durante dieciocho meses. El agresor, pese a tener una condena penal, no ha cumplido los días de beneficios a la comunidad. Envió un burofax al juzgado en el mes de junio, fecha en que viaja a su país de origen, Argentina. La notificación de dicho burofax no fue comunicada a su ex mujer hasta el pasado 9 de Septiembre.

Así las cosas, nos encontramos ante un caso de violencia familiar que -al parecer- permanece impune. Pensión alimenticia que brilla por su ausencia y agresor que se permite viajar a Argentina de "vacaciones" o quizá huyendo de sus responsabilidades ante la justicia española, y en cualquier caso, olvidando intencionadamente sus deberes paterno-filiales. Sin embargo, Mayte Ribas no tirará la toalla y su intención es continuar luchando por los derechos de sus hijas.


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