Tómbola

Menudo trip. Elecciones anticipadas el 20N. Y es que me parece que Zapatero ya no sabe qué hacer, aunque la verdad es que -en mi minúsculo mundo- yo tampoco.

Opinión | 30 de julio de 2011
Cordelia Colby

Algunas noches, cuando no puedo dormir, imagino dos sucesos importantes: Que me toca la lotería o que soy presidenta de gobierno. En ambos casos, me convierto en la más afortunada de España, Dependiendo del nivel de insomnio, reparto el premio entre amigos, pago deudas, viajo mucho, me compro un abrigo blanco largo hasta los pies y unas gafas Versace. Con un par de importantes taconazos, voy visitando uno a uno a todos aquellos que me han hecho faenas (por no decir putadas, ya está dicho) y les saludo amablemente. También tengo dos enormes perros afganos perfectamente peinados. Les llamo Sístole y Diástole, porque -no nos engañemos- nunca será lo mismo ser excéntrica con pasta o sin ella. Me paseo por la feria de Sevilla con un traje negro y peineta con luces. Compro casas, muchas casas, y sigo jugando a la lotería, y me vuelve a tocar. Para entonces, ya estoy dormida como un tronco.

Cuando soy presidenta de gobierno, coloco a todos mis amigos, les doy y me invento cargos como "director de clima moral del asunto", "consejero delegado para la resolución de conflictos", y otras lindezas. Nadie tiene coche oficial. Destino unos autobuses de lujo donde se transporta a todo el gabinete de acá para allá, y cuando vuelan, los meto en clase turista. No vivo en Moncloa. Tengo un palacete en Sol con una enorme piscina, eso sí. El servicio está compuesto por ex presidiarios que han alcanzado el tercer grado y de pequeños delincuentes que cumplen lo que se entiende por "trabajos para la comunidad". Mi persona de confianza no existe. No tengo guardaespaldas. Voy por la calle como si tal cosa, sintiéndome Marisol, mientras canto canciones que todo el mundo sigue. Y la vida es una tómbola.

Y es que para dormir, no es necesario el sueño, ni para soñar, la noche.

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