Televisión catalana en levante.

La Comunidad Valenciana corta la emisión de la televisión catalana, pero miren... Yo no voy a ir a Valencia, por lo que no voy a quedarme sin ver televisión en catalán.

Opinión | 19 de febrero de 2011
Isaac Villabona

Actualmente resido en la isla de Tenerife, al Oeste de África, y desde aquí puedo ver la TVC sin problemas mediante la televisión por cable que tengo contratada con mi operadora de telefonía. No me afecta personalmente, e incido especialmente en el adverbio, que la catalanofobia se rebele de forma tan necia en concordancia con su naturaleza contra aquellos que desean ver televisión en catalán en las tierras de levante. Los responsables de semejante patochada se retratan ellos mismos.

Tras el torrente de opiniones vertidas al respecto en las redes sociales, a los artífices del disparate les ha faltado tiempo para disfrazar su necia decisión con chuminadas legales sostenidas sobre la ilegalidad de las emisiones de la televisión catalana en la Comunidad Valenciana, o Països Valencians, como cada uno prefiera, hablamos del mismo pedazo de tierra. Pero entonces, me pregunto yo, ¿Por qué los abonados a ONO han visto también cortada la recepción de la televisión en catalán? Ellos no ocupan ninguna frecuencia, pero al llamar para preguntar, afirman que la medida viene de la Generalitat Valenciana. Está claro, en vistas a ese ingrediente, que no es la frecuencia electromagnética que ocupe la televisión catalana la razón por la que se prohíbe la emisión en catalán.

No queda bien argüir manías y fobias como raíz de decisiones que afectan a tanta gente. Pero la excusa legal queda fuera de lugar al no ser aplicable en el caso de la televisión por cable, y ahí también han cortado la emisión. Entonces... ¿En qué quedamos? ¿Es por la ley o es por la fobia? La pregunta, obviamente, es retórica. No espero recibir una respuesta que, a parte que no me darán, ya sé.

Diría que da igual, pero no sería cierto. No da igual. Es bueno. Y lo es porque ya tenemos otra razón más para reivindicar la independencia. No queremos pertenecer a una España que nos desprecia y nos trata como ciudadanos de segunda, odiándonos, mientras nos roba el producto de nuestro trabajo. España es un país de necios, de imbéciles incapaces de aceptar realidades distintas a la suya, que maltrata al inmigrante, que desprecia cualquier diferencia, que rechaza el análisis y que prohibe lo que no le gusta, aunque sea lícito (servidor no tiene nada en contra de prohibir lo ilícito, como el homicidio o los toros, pero... ¿una televisión? Anda, venga...).

Algunos parecen estar abocados al abismo al que ya se han lanzado de cabeza y sin casco, el de la ignorancia más odiosa, el de la autosatisfacción más vergonzosa, el del odio más detestable. No, señores. Ustedes no son mejores que nosotros. Y lo saben. Puede que esa sea la razón por la que no quieren vernos, por la que no quieren que nos vean. Si los valencianos no pueden ver la televisión catalana y, en ella, a los catalanes tal y como son, ustedes podrán seguir mintiendo y generando odio. Prohíban, prohíban, que están sembrando vientos y mañana habrá tormenta.

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