Juicio al Procés. Día 2
Actualidad - 13 de febrero de 2019
Escrito por Pere Borràs
 

Bueno. Hoy la cosa ha tenido tres partes. Fiscalía, abogacía del estado y enfermos mentales.

El turno de la fiscalía se ha repartido en dos exposiciones, el de la abogacía del estado en una y el de la acusación particular de un partido ultraderechista también en una.

Ante la necesidad de responder a las duras acusaciones de ayer por parte de las defensas de los abogados de los presos políticos en el juicio del procés, hoy las partes aludidas (a excepción de los propios jueces), han tenido la oportunidad de responder a estas.

La sesión, que ha empezado alrededor de las 10 de la mañana y se ha alargado hasta la hora de la comida con una sola pausa, se ha repartido en tres partes claramente identificables, correspondientes a las tres acusaciones implicadas en la causa. Estas, como ya se ha dicho, son la fiscalía, la abogacía del estado y finalmente la acusación popular de un par de perturbados mentales en representación de un partido político que tienen.

La primera ha sido desarrollada por los fiscales Javier Zaragoza y Fidel Cadena.

El primero, Zaragoza, y con acierto, ha empezado expresando que tras la vista de ayer la defensa parecía presentar "un ataque con el fin de desacreditar a la justicia española y cuestionar la calidad democrática del estado de derecho" más que otra cosa, poniendo de manifiesto que ha pillado de qué va la cosa con notable claridad.

Claro que como el de qué va la cosa no puede terminar demasiado bien para la credibilidad de lo que en realidad se juzga, que fuera de la oficialidad no son los presos políticos, ha tenido que decir (qué remedio le quedaba) que las acusaciones de ayer eran "ridículas e injustificadas". La primera prueba que ha ofrecido para respaldar esta afirmación ha sido la editorial de no ha dicho qué diario que por lo que ha asegurado rezaba que no se juzgaba "a quienes reclaman libertades sino a quien quiere arrebatarlas", dejando claro así que lo que diga la editorial de un diario no puede ser sino prueba irrefutable para la fiscalía y así debe ser tomada, por tanto, por parte de los jueces. Al no especificar de qué medio se trataba, aún no sabemos si se refería a una editorial de "OK Diario", de "Mediterraneo Digital" o de "El Mundo Today". Podría ser cualquiera de ellos o incluso otro. En cualquier caso, ha hecho hincapié en que no se trata de un juicio político. Es un juicio que defiende la constitución y la indibisivilidad de la patria. O sea, nada político. No es político. Que no. Podrá ser de eucaliptus con aroma de chocolate caramelizado y frutas de bosque subtropical a las finas hierbas, pero no político. Bastará con encontrar la  editorial de algún diario que lo demuestre. Que alguien llame a Inda, que de algún modo se podrá afinar.

Tras su intervención ha hablado su colega, Fidel Cadena. Hay que admitir que el hombre es un hacha haciendo malabarismos saltando de un artículo al otro. El que suscribe hasta se ha mareado un poco. Al final, sin embargo, la cosa ha terminado en que la rebelión requiere un alzamiento con violencia. Creo que los malabarismos pasaban por demostrar que hubo violencia porque esta no precisaba ser armada o algo así. Vamos, que no estoy seguro, pero sospecho que habrá conseguido demostrar que hubo rebelión porque se lanzaron aviones de papel y hubo caceroladas (igual por eso ayer pidieron que no se aceptaran estos hechos como prueba de violencia, igual, a lo mejor, no sé), y Junqueras lanzaba a los votantes contra la Guardia Civil cual levantador de piedras vasco.

Descanso. Pipí, popó y seguimos.

Entonces ha intervenido la abogacía del Estado por boca de Rosa María Seoane. Qué soltura. Qué habilidad. Admirable la magia de su melena.

Su intervención ha consistido, esencialmente (tras explicar que el estado podía demandar porque una supuesta malversación era muy insultante, como si el PP o el PSOE jamás hubieran existido, ¿sabes?), en repetir como un mantra que el juicio tenía todas las garantías. Pero dale que te pego, ¿eh?. Una y otra vez. Juicio con garantías por aquí, juicio con garantías por allá. El mundo entero era un juicio con garantías. Y este juicio, más. Me ha llegado a convencer, para que te hagas una idea, de que tenía, el juicio, más garantías que una plancha de la abuela sin obsolescencia programada. Garantía de por vida, oiga. Y si no queda satisfecho, le devolvemos la fianza y los años en prisión. Mira si tendrá garantías el juicio, que ante la incomodidad que se proyectaba ayer por parte de la defensa de que el jurado pudiera ser imparcial, lo ha finiquitado recordando que la fiscalía (lo ha dicho, te juro que lo ha dicho) ya había resuelto que no. ¿Qué más garantía quieres?

Pero eso no ha sido nada. Entonces le ha tocado el turno a los chiflados del partido político ese, la acusación popular. Pero antes, eso sí, el juez Marchena ha pedido (es que se repetían un poco con esas garantías) que, porfa, a ver si podían no repetir tanto lo que ya habían dicho antes otros. Yo no soy malpensado, por eso no me ha sonado a algo así como un "tíos, cortaos un poco, que de tanto insistir en lo de las garantías y la imparcialidad se nos va a ver el plumero, que está la prensa internacional aquí, coleguis, que a esos no los controlamos, ¿ya tu sabeh? ¿Mesentiende?".

Pues eso. Que le ha tocado hablar a los de la english caja pero con V. Nada más empezar, el abogado de la secta esa, Pedro Fernández, imprimiendo franca incomodidad en sus palabras, ha hecho notar que uno de los inculpados llevaba un adorno con forma de lacito amarillo y que a ver, que un poquito de por favor. Lo ha dicho, eso sí, luciendo su pulserita rojigualda en la muñeca. Ahí Marchena ha estado grande, porque (imagino que con todo el dolor de su alma) ha tenido que explicar que si obligaban al susodicho (se trata de Jordi Sànchez) a quitarse un símbolo ideológico les podía caer la del Tato por parte de cualquier tribunal de DDHH como ya había sucedido en el pasado y que, en consecuencia (para que no les cayera la del Tato, no porque no quisiera), el lazo se quedaba y punto en boca.

Imagino que apesadumbrado por tener que estar en la misma sala que alguien que lucía un adorno con forma de lacito amarillo, Fernández ha procedido a decir que el rey era inviolable y por eso no iba a declarar. Todos los días aprende uno algo. Hoy he aprendido que declarar en un juicio equivale a que te violen, o que violen algo de ti, o no sé, algo de que declarar y violación están relacionados de algún modo. Total, que el rey no declara, no fuéramos a violar la figura del rey porque declare.

A continuación y haciendo caso omiso a la sugerencia de Marchena, ha insistido en eso de la imparcialidad y que todos los acusados (evidentemente ha usado otras palabras) eran una puta mierda porque querían romper ESPAÑA y que la ley estaba para cumplirla. La retórica de su discurso, a la vista está, no hubiera sido posible sin la colaboración de su colega, Javier Ortega Smith, sentado a su izquierda, con una orden de busca y captura en Inglaterra a sus espaldas. Pero fue por no se qué movida en Gibraltar, que la ley que hay que respetar es la española, qué se habrá creído el resto del mundo, acabose.

Ahí hubiera terminado todo pero entonces, cuando Marchena iba a dar carpetazo a la jornada hasta mañana a las diez, Andreu Van den Eynde, abogado de Junqueras y Romeva, ha solicitado 4 minutos para una aclaración. "¿4 minutos?" ha preguntado Marchena. "Bueno, 4 y medio", ha aclarado Van den Eynde. Venga, va, concedidos. Y se ha pasado como 10 minutos o así diciendo que estaba de acuerdo con diversos puntos de las demás defensas, que ayer igual no había quedado claro tal punto o tal otro.

Y hasta aquí. Mañana, más.