Tuteladas: un violador en su camino

Tuteladas: un violador en su camino

Al pie de la letra: el violador, eres tú. El Estado. La administración pública. Los responsables de esas niñas tuteladas que han sido prostituidas.

Editorial | 10 de febrero de 2020
Consuelo G. del Cid Guerra

Niñas bajo la responsabilidad del Estado tras ser separadas de sus familias por motivos más que cuestionables. Entregadas a centros de menores donde no se las protege, y a las pruebas me remito.

Nadie dimite. Muchas declaraciones encendidas, mucho pasto barato y titulares patéticos. Mallorca arde, la isla bonita donde veranean los Reyes.

Ese violador en su camino que ha negado todo derecho fundamental y se pasa la pelota.

Juzgadas por nacer, juzgadas por ser, juzgadas familiarmente; madres e hijas. Arrancadas del seno familiar, donde no se prostituían. Muñecas rotas por el Estado.

Un informe. Otro. Hinchado de mano en mano hasta justificar la retirada: tus padres, ya no son nadie, y la madre que las parió, menos. No tendrán derecho alguno a decidir sobre sus hijas. No podrán visitarlas en un hospital si están enfermas. Tampoco se admitirán las denuncias en manos de los padres si se escapan del centro: las fugas de la desesperación, porque no quieren estar allí. Mucho educador con los ojos cerrados. Algunos, los que advirtieron hace años lo que sucedía, completamente ignorados. Y mientras tanto, las niñas, violadas a diario. Hijas del Estado: "El Estado opresor es un macho violador".

Mamá ya no existe, se borra. Mamá cometió muchos "errores". Mamá ha sido juzgada por el Estado y se quedó sin su hija. Mamá está muy triste. Nadie la escucha. Mamá se ha vuelto loca porque el sistema enferma sin piedad, y al final de la batalla, acabará con un diagnóstico eterno que le impedirá recuperar a su hija. Si llora, porque es una desequilibrada. Si no llora, carece de "destrezas parentales". Me pregunto de dónde han sacado ese catecismo conductual que indica cómo debe comportarse una madre. Sus ítems. Cada punto de referencia catalogado en contra.

"Duerme tranquila, niña inocente. Sin preocuparte del bandolero, que por tu sueño dulce inocente, vela tu amante carabinero". Las niñas tuteladas concilian el sueño empastilladas hasta las trancas, así las doman emocionalmente para que no molesten demasiado. Nadie vela por ese "interés superior".

"El violador eres tú, son los pacos, los jueces, el Estado".

 

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