Miércoles de Cenizas

Miércoles de Cenizas

"El Miércoles de Cenizas ya todo terminó." Así reza una canción carnavalesca, señalando que los festejos en Colonia llegan a su fin, al menos oficialmente. Entonces empieza la Cuaresma, los 40 días hasta el Oster, La Semana Santa.

Cultura | 11 de marzo de 2009
Lalo de la Vega

Según las tradiciones religiosas del siglo IV, durante ese tiempo los creyentes deben abstenerse de comer carne, luego leche y al final debe prescindirse incluso de comer huevos hasta el día de Pascua o Resurrección de Cristo. Es por eso que en Alemania los niños salen el Domingo de Pascua a buscar huevos en el jardín de su casa. Esta ?cuarentena bíblica? explica, hasta cierto punto, los ríos de cerveza durante el carnaval, pues se sabe que después vienen 40 jornadas de abstinencia. Incluso alguien me dijo que la palabra Carna-val significaba sin-Carne. En ese caso, conozco de ciertos países que siempre están en carnavales. Otra versión nos dice que existía una costumbre europea en la época en que no había refrigeradores. La carne se guardaba para el invierno durante varios meses y durante el carnaval se comía todo lo posible antes que esta se echara a perder. Luego el resto de las reservas que no fue consumida en esos días, era incinerado el Miércoles de Cenizas. El carnaval también celebra el fin del invierno en el hemisferio norte y la llegada de la primavera, que ocurre en la época de Pascuas. Sus símbolos son los conejos y los huevos, pues ellos representan el renacer de la vida y la fertilidad. Estas leyendas y costumbres, tejidas entre las tinieblas del tiempo y sus múltiples modificaciones, varían considerablemente entre las distintas regiones de Alemania y Europa. En Colonia se acostumbra a quemar al Nubbel, un muñeco de trapo que representa todos los pecados cometidos durante el año. En otras regiones llaman a esa procesión El Entierro de la Sardina. En todo caso, a las 12 de la noche del martes, cuando comienza Miércoles de Ceniza, se reúnen los habitantes de la ciudad. Portan velas encendidas, para echarle las culpas al monigote de todas las cosas malas, pues él es responsable de los excesos cometidos durante los carnavales. Entre canciones tradicionales y lágrimas de arrepentimiento fingidas, se leen varias plegarias "religiosas" cargadas de chistes de doble sentido. Luego los presentes arrojan sus velas encendidas sobre el Nubbel. Una vez consumido el fuego, se consideran los pecados absueltos y limpias las almas de todos los participantes. Después de la ceremonia incendiaria los presentes, ya purificados, se van a sus casas. Otros regresan a los bares y cantinas del centro de la ciudad? y empiezan a cometer nuevos pecados que deben ser quemados en el próximo Nubbel. No obstante, debo decir que esta vez la fiesta es mucho más breve, con "apenas" tres horas de duración, pues ya el carnaval pasó, al menos oficialmente. El miércoles por la mañana, al salir para mi trabajo, busqué los restos del Nubbel en la esquina de mi casa. Como recuerdo del rito incendiaria de la noche anterior todo lo que quedaba era un puñado de cenizas sobre el pavimento. Al fin y al cabo "El Miércoles de Cenizas ya todo terminó..." Nota: Este es la última crónica de la trilogía sobre el Carnaval de Colonia. Prometo no mencionar más el tema... hasta el año que viene.
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