¡Estoy vivo!

¡Estoy vivo!

Increíble; pero cierto: he sobrevivido al terremoto. La ciudad sigue en pie, aunque el gran desfile del Lunes de Rosas duró más de 5 horas e hizo estremecerse a la urbe hasta sus cimientos. La procesión, que comenzó a las 11:11 de la mañana, supone el momento cumbre del Carnaval de Colonia. Esta metrópolis de casi dos millones de habitantes tenía millón y medio de locos en sus calles, concentrados principalmente en el casco histórico, a lo largo de la ruta de la parada.

Cultura | 10 de marzo de 2009
Lalo de la Vega

Por supuesto que este es muy diferente a los carnavales del Caribe y al mundialmente famoso Carnaval de Río, que también tuvo lugar ayer al otro lado del planeta. Aquí no hay comparsas, pues la madre naturaleza no fue muy generosa con los alemanes a la hora de darles dones de guaracheros y bailadores. Como compensación, son buenos músicos. Por ello transitaron innumerables bandas de música, muchas de las cuales existen desde tiempos medievales y conservan sus tradiciones de siglos. Junto a los bloques musicales, desfilaron 127 pequeñas carrozas, casi todas satirizando temas de la política local de Colonia y de Alemania. La carroza más polémica, hacía referencia a la Crisis Financiera Mundial. Inicialmente retendía mostrar a la Canciller Federal Ángela Merkel completamente desnuda, pero esa licencia artística que desató un gran escándalo. En la prensa local amigos y enemigos fueron a las barricadas. Para tapar el asunto, en todo el sentido de la palabra, se apresuraron a ponerle una reducida tanga de cabaretera que cubriera las vergüenzas de la mandataria. Este recurso resultó ser más pornográfico que dejarla desarropada, víctima del desamparo económico de estos tiempos turbulentos. También recorrieron las calles 28 carruajes tradicionales tirados por caballos y las caballerías con 500 soldados y doncellas, que por supuesto lucían sus mejores galas en la ocasión. Junto a estas guarniciones de varios siglos de existencia, sobresalía alguna que otra agrupación con temas ultramodernos. Una carroza "salida del plato" era un platillo volador (y valga la redundancia). Imitaba un viaje a Martes y era escoltada por un grupo de marcianos verdes con antenitas, que transportaban a coro la filosofía colonense al espacio sideral:-¿Hay vida en Marte?- ¡Si!-¿Y hay Cerveza? - ¡No!- ¡Entonces no me interesa! En Colonia no hay Reina del Carnaval, sino un Príncipe. Este sacrificado noble asume la difícil tarea de ir de fiesta en fiesta durante los tres meses que dura la Quinta Estación del Año, como los coloneses le llaman a su carnaval. El Lunes de Rosas el Príncipe monta su propia carroza y desde ella saluda a sus súbditos que lo aclaman por toda la ciudad, mientas él les lanza bombones y flores en cantidades industriales. Aquí las carrozas y los participantes, 10.000 en total, no tiran serpentinas sino que a los gritos de ¡KAMELE! * el público es bañado con abundantes chorros de chocolates y flores. Según la prensa local, se arrojaron al aire 140 toneladas de golosinas y 300.000 ramilletes, lo que si no es record, es muy buen promedio. No obstante, para demostrar que los tiempos van cambiando, ayer echaron desde las carrozas algunos CDs con música y programas para computadoras? sobre el carnaval, por supuesto. Los festejos también tuvieron su lado oscuro. Muchos jóvenes tomaban drogas para enfrentar el maratón recreativo y mantenerse varios días festejando sin parar. Por suerte, esto no se tradujo en delincuencia. La policía reportó sólo una bronca, varios incidentes menores y unos 40 borrachos detenidos. Pese a la locura mayúscula, donde el estar "normal" era toda una hazaña, fueron unas celebraciones tranquilas. Otra cosa que produce el carnaval son grandes cantidades de mugre. Horas después, otro desfile peinó las calles del centro con 89 carros de la basura y máquinas limpiadoras que volvieron a hacer transitables las principales arterias de la ciudad. Ya para entonces los carnavaleros se habían refugiado en los bares y cantinas, para seguir bailando y cantando al ritmo de las Lieder del carnaval, esta vez roseados no por chocolates y flores, sino por abundante cerveza. El martes, después de la hecatombe, la ciudad amaneció dividida en tres bandos: - Los Satisfechos: son aquellos que aprovecharon la fría mañana para quedarse acurrucados en sus camas y dormir a plenitud después del ajetreo de cinco días de fiesta.- Los Resignados: somos los infelices mortales a los que no nos quedó mas remedio que volver de nuevo a nuestros trabajos encadenarnos a la rutina diaria. - Los Insatisfechos: incansables y eternos luchadores de la algarabía y la pachanga. Esos aun no han regresado a casa y están parrandeando todavía... ? continuará *-> la frase "Kamelle" es un juego de palabras entre "Karalmel" (caramelo) y "Kamell" (camello) en el dialecto local. Se usa tradicionalmente por el público para que le arrojen chocolates desde las carrozas.
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