Juan Carlos Mestre: Poeta

Juan Carlos Mestre: Poeta

«Hoy, la policía del pensamiento y la teología del mercado han alcanzado sus últimos objetivos»«Vivimos en la distopía, sobre una cantera de cadáveres, rodeados de un inadmisible censo de ciudadanos en busca de rostro»«Pido la restauración del derecho civil a la felicidad, y la abolición del sufrimiento humano»

Cultura | 01 de marzo de 2009
Consuelo G. del Cid Guerra

«Nuestro mundo eleva éxitos subjetivos por encima de algún que otro fracaso objetivo»

JUAN CARLOS MESTRE

Poeta

«La poesía es una vía de conocimiento, un modo de valorar la realidad»

«Hay un pensar, además de un sentir, y eso le da coherencia al poema»



 

Palabras de Juan Carlos Mestre en el Congreso de Escritores




Juan Carlos Mestre, poeta y artista visual, se expresaba así en el Congreso de Escritores:

"La poesía, lenguaje de la delicadeza humana, es otra manera de estar en el mundo, la de los desarmados y los inocentes, frente a las fuerzas del poder que todo lo atropellan".

Afirmó que los poetas aspiran a repoblar espiritualmente la tierra y que prefiere ser perdedor con los perdedores a convertirse en el serrín de los juristas.
Solicitó formalmente la abolición del sufrimiento humano, pues todos tenemos derecho a lo bueno y a lo justo". Denunció que estamos viviendo en la "distopia", no en la utopía, sobre una cantera de cadáveres, rodeados de un inadmisible censo de ciudadanos en busca de rostro y en medio de la destrucción moral de los sueños. Una globalización de lo absurdo que podría perdonar al criminal, pero nunca al soñador. Todo encantamiento ha terminado en este mundo
dominado por un nuevo fascismo disfrazado de publicidad. Mundo que celebra éxitos subjetivos a costa de algún que otro fracaso objetivo.
Juan Carlos, que tiene nombre de rey, como le corresponde, es una de las personas más auténticas que conozco. Los afectos de la juventud, cuando aún felices y recién documentados, las apuestas y los compromisos, pero, sobre todo, una línea de conducta determinada, resultan ser, pasados los años, la traducción de la verdadera identidad: Somos quienes somos, pero tal vez con mayor discurso, porque jamás renegamos de lo que hemos sido.
Al solicitarle autorización para reproducir el texto, me ha dicho : "¿Pero me estás pidiendo eso a mí, mujer, a estas alturas? .Publica lo que quieras, no necesitas mi permiso para nada". Durante la breve conversación, he anotado rápidamente estas palabras : "Estamos consumiéndonos a nosotros mismos en ese aspaviento de la nada".
Nos vemos pronto en Madrid. Mientras tanto, te dejo un poema que me costó mucho escribir.
Define la creencia y el amor infinito.


CREDO



He creído en la luz hasta cuando no era

Ni camino ni guía ni salida siquiera.

He seguido hacia atrás buscando una costilla

Los agujeros rotos, los sacos de fracaso

Las quimeras del rato en que todo caía

Por encima de todo, las lágrimas y el número

Necesario al instante para recuperar

Ese lugar pequeño entre la vida

Esa forma privada de apostar.

Me decían : Tú puedes, lo hiciste muchas veces

Tú puedes ahora y casi lo puedes, ya,

Sube al potro cansado de todo lo imposible

Cárgate en la pistola ese fuego de más

Cuéntales lo que sabes, lo que engañas, el todo,

De tí evita ese nombre por detrás del telón

Háblales sin parar, sigue en tu línea, borra,

Marca esa carta, otra, por la siguiente. Más.

Hoy he visto la luz que retirábamos

Y al sastre del delito que me enseñaste a ver

Sin mirar el perfil ni preguntar a nadie

Cuando sólo tu y yo entre el mundo y sin sábanas

Cuando sólo eras tú. Cuando te amaba yo.

Cuando todos los días nos marcaban las horas

Cuando se acabó el tiempo

Cuando tu brazo enfermo se enredaba en el mío

Cuando te obligué a ser

Cuando me derramaste

Cuando sólo era yo. Cuando tu lengua rota

Cuando nada contaba excepto amanecer

Cuando el efecto muerte se deshizo en el lodo

Cuando me caí yo

Cuando me preguntaban si tú eras mi esposo

Cuando tú asegurabas que era yo tu mujer.

De todo aquello queda una cuartilla breve

Ya sabes, esos papeles gruesos que te dicen adiós

Dos fechas, tu nombre en letras negras, como un himno

Y ese toque de queda , tu memoria, mi vida,

La tuya que fué nuestra sin carne derramada.

Quedó pendiente un vals y el resto, incluso

De una conversación .

Hoy he visto el regreso de los pájaros pegados al calor

A medias el otoño , y aquel gesto

En tu mano cubriéndote del sol. Sé que has llegado.

Esa íntima luz , inevitable, es mía.

Es mía, y la conozco sólo yo.
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