Carmen Moreno, Principito debe morir

Carmen Moreno, Principito debe morir

Principito está grabado en la pared Oeste,Sección 3, Reactor Nuclear 7. Los Believers son una peligrosa banda armada, y los Walkers la comunidad fundadora del planeta Núcleo. Las madres boas, constructoras del primer reactor. El bosque vírgen, la luna sangrante, la Tierra del Gobernador, los monos Timothy, la Rosa Ventae, el fin de un planeta. Carmen Moreno transporta en su primera novela auténticos huracanes de una ciencia-ficción tan personal como atípica, dueña y señora de un estilo peculiar que se sigue, dejándose llevar sin demasiado esfuerzo.

Cultura | 29 de diciembre de 2013
Consuelo G. del Cid Guerra

¿Por qué Principito debe morir?

La mayor parte del tiempo debemos hacer algo sólo porque otros creen que debemos hacerlo. No creo que Principito esté muy de acuerdo, pero es lo que han decidido por él.

¿Cómo has conseguido manejar semejante ciencia ficción sin que el lector se pierda?

Dice Jesús Cañadas que yo soy principalmente ilusión. Creo que la combinación perfecta es combinación+amor por la literatura+trabajo+trabajo+trabajo.
¿Cuánto tiempo te supuso ordenar la trama?

La trama venía casi ordenada desde el principio. Era un homenaje al Principito, así que los capítulos son los que tiene la obra de Saint Exupéry. El resto es imaginación y ganas de hacer una lectura crítica de sucesos terribles ocurridos en nuestra sociedad a finales del siglo XX o principios del XXI. Lo difícil era homenajear a tantos referentes fantásticos sin que desentonase nada.

Y Carmen Moreno nos presenta las más perfectas localizaciones, convirtiendo la ficción en un espacio cotidiano. Soy Principito, madre me puso ese nombre por el cuento del francés... un Principito que viste con camiseta de Jim Morrison, extraído del viejo cuento para una nueva historia, la suya que es ya nuestra,mientras Suxpery, el profesor de Química Inorgánica, Física Cuántica y Lucha Libre, sale de su sesión diaria de poesía a las veinte horas, que son también las ocho de la tarde. Y no contaré más, excepto para dejar el testigo de una lectura absolutamente rocambolesca, única en su clasificación, más allá de cualquier fantasía entendida por demás. Carmen Moreno es una autora descreída, megacrack, una de las pocas ?todavía- viejas rockeras que nunca mueren. Lo apunta su singular flequillo y ese Principito insólito que debe morir en manos del lector. Absolutamente recomendado.

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