Pujol y la botella de ron

Pujol y la botella de ron

No hace mucho le decía yo a una gran amiga que nos espera una vejez apasionante, pero no pensé en semejante regalo inmediato:

Actualidad | 17 de julio de 2020
Consuelo G. del Cid Guerra

La Audiencia Nacional juzgará a los Pujol por organización criminal, fraude fiscal, falsedad documental, asociación ilícita y blanqueo de capitales. Lo que se sabía y estaba en boca de todo el país, al fin aflora tras el escándalo real.

Tontos no somos, es un efecto dominó al más puro estilo "escopeta nacional". Y aquí no se va a salvar ni Dios porque el emérito tiembla como se desvanece la monarquía por momentos.

Catalunya triunfante, como nunca jamás. Jordi, no, esta vez no estarás "tranquil" porque te va a caer encima la del pulpo y lo que no está escrito.

"Un lladre (un ladrón)", se pide en cualquier bar catalán y de inmediato te sirven un carajillo de Ron Pujol, así, sin mediar palabra, porque tan asumido estaba. Pero no solo se trata del matrimonio y sus siete vástagos; sino dieciocho nombres más que están por ver.

Lo que es de vergüenza no es otra cosa que un largo silencio que se antojaba eterno al respecto. Todo se sabía. Todos lo sabíamos. La prepotencia de un clan al que no se le podía soplar, ni dirigir la palabra siquiera, y en ningún sentido.

Cuentas en Andorra (tres millones y medio ingresados en menos de un mes entre diciembre de 2010 y enero de 2011), pero no pasaba nada.

Casi nueve millones transferidos a un amigo del Rey (con el que pescaba calamares) en el año 2000. Banca Catalana, una quiebra monumental que arruinó a miles de familias al tiempo que ellos se enriquecían.

El CNI (según Villarejo), tapando las cuentas de los Pujol para proteger al emérito. Qué tiempos aquellos cuando el entonces rey le decía "tranquilo, Jordi, tranquilo". Y cómo ha cambiado el cuento, afortunadamente. Todo eso y mucho más. Pero ahora os tengo que dejar porque tengo que llamar a mi amiga, que seguramente aún no se ha enterado y la alegría va a ser inmensa.

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