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Crónicas de la impunidad
Actualidad - 25 de octubre de 2018
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

Clara Reinoso, víctima del conocido "caso Dexeus", se ha personado en la mañana de hoy, jueves 25 de octubre de 2018, en el Juzgado de Barcelona, donde ha tenido lugar el juicio por adopción ilegal de su hija Marina.

Clara era una menor tutelada de 14 años cuando dio a luz. En la Clínica Dexeus le dijeron que había tenido un varón muerto. 27 años después, recibió la llamada de un abogado de la DGAIA (Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia), quien -ante su sorpresa-, le informó que no tuvo un varón, sino una hija que la estaba buscando.

-El consentimiento de adopción "no era necesario", puesto que estaba tutelada y era menor de edad. Es decir, robar un niño es algo de lo más natural.

-Como no tenía trabajo y sus padres carecían de medios económicos para ocuparse de Clara, robarle a su hija es un hecho que debe asumirse con la más absoluta desfachatez.

-El padre adoptivo de su hija Marina, Jordi Estivill, ha reconocido que se llevó al bebé de la Clínica Dexeus sin documentación alguna, circunstancia que también debe asumirse como algo "normal".

-La madre adoptiva, Cristina Rimbau, inscribió a un bebé que no era suyo en el Registro Civil, donde todo el monte es orégano y cualquier individuo/a puede robar una criatura recién nacida.

-El "punto final" lo puso Margarita Robles, jueza decana del Tribunal Tutelar de Menores en 1987, deshaciendo el desamparo de Clara, a la que dejo en la calle con una hemorragia posparto que nadie atendio, 16 puntos de sutura y sin tener dinero ni lugar donde recogerse.

Así las cosas, puesto que se ha dicho en sala, Clara no tenía "ningún derecho" sobre su hija, sin embargo, fue hábilmente engañada durante 27 años creyendo que había dado a luz un niño muerto.

Marina, su hija biológica, ha mantenido una actitud tan desafiante como ofensiva. provocando un incidente violento en los pasillos judiciales ante la presencia de testigos varios. ¿Para qué buscó a su madre?.

Los guardias de seguridad han tenido que custodiar tanto a Clara como a su familia y amigos que la han estado apoyando esta mañana a la salida del Juzgado para que no se produjera un nuevo incidente.

La justicia española ha hecho gala de una impunidad flagrante que traduce una cruenta indefensión : una menor tutelada no tiene derecho a ser madre, cualquiera decide por ella para robarle a su hijo, y 27 años después regresará a su pasado dickensiano en manos de fiscales, abogados contrarios, clínica de lujo, padres adoptivos e hija biológica que decidió buscar a su madre un día sin medir las consecuencias. Entre gritos, insultos y golpes, se ha despedido de la madre que tanto interés tenía en conocer.