De putas

El concejal de Empleo del Partido Popular de Villarrobledo (Albacete), le ha dicho a una joven madre en paro que acudió al Ayuntamiento en busca de empleo que "si no tienes trabajo ni dinero para alimentar a tu hija, la das en adopción o te metes a puta". El sujeto en cuestión, Andrés Martínez, no es la primera vez que actúa de este modo. Acostumbra a tratar con desprecio a los demandantes de empleo:

Actualidad | 27 de febrero de 2014
Consuelo G. del Cid Guerra

-No vengas más, estoy harto de verte.
-Vete a trabajar fuera de España.
-A mí qué me cuentas
-Como me hables mal, te denuncio.

Ha sido objeto de varias demandas debido al trato vejatorio padecido, pero en esta ocasión se lleva la palma. La joven que -según Andrés Martínez- debía dar a su hija en adopción o meterse a puta, sufrió una crisis de ansiedad, teniendo que ser atendida por el 112, Servicio de Emergencias, que la trasladó hasta un Centro de Salud, precisando la intervención de la Policía Local. Ese -que no otro- es el efecto de un trato vejatorio, despectivo y humillante. Decirle a una mujer que se meta a puta es insultarla, y a nadie le debería caber la menor duda al respecto.

Putada, tu puta madre, hijo de puta, hijo de la gran puta, son expresiones habituales en el lenguaje cotidiano. Nos referimos a un coñazo cuando algo es insoportable o está mal, y decimos cojonudo cuando todo es perfecto y maravilloso. Para llenar de mierda a un varón acostumbramos a insultar con la palabra cabrón, o me cago en tu padre. Al Martínez pepero de marras, niñato subido a no se sabe qué púltpito, tengo poco que decirle, excepto manifestar mi más absoluto desprecio, el mismo que demuestra hacia las putas, y de putas voy a hablar, puesto que este fin de semana, en Barcelona, se ha impartido un "máster" para principiantes e indecisas. Esa descripción calificativa la aplica Conxa Borrell, presidenta de la ong Aprosex, que ha impartido el pasado sábado un cursillo acelerado de cuatro horas por 45 euros para ser puta bajo el lema:

'Prostitución: nociones básicas para la profesionalización'.

Afirma no hacer apología de la prostitución y limitarse a la descripción clínica de un hecho: "En los últimos cuatro años, una cantidad nada desdeñable de mujeres del país que antes podían afrontar facturas y ahora no, se han metido -o estudian hacerlo- en la prostitución de manera libre e independiente. Y explicamos que, ante este dato estadístico, un colectivo de veteranas del oficio, Aprosex, por fraternidad y activismo, imparten el próximo sábado un curso exprés dirigido a las indecisas, las principiantes y hasta las perfeccionistas sobre todo lo que hay que saber del negocio. Se trata de mujeres de 18 a 50 años, que apenas han estado con un hombre -su marido- pero que tienen un mercado porque son tiernas, saben cómo tratar un gatilazo y están por la faena".

Es decir, la ONG Aprosex les enseñará a ser putas, en busca del camino profesional idóneo sugerido a su vez por el concejal pepero Andrés Martínez a cualquier mujer demandante de empleo. "Eligen hacer de putas, como elegirían ser cajeras de súper. Nadie sueña de pequeña con ser una cajera de súper, ¿verdad? -cuestiona Borrell-. Pues tampoco puta. No es algo vocacional. Pero, en caso de tomar la decisión, hay que saber unas cuantas cosas para que no se sientan perdidas, como al principio me pasó a mí". Y Conxa, la voz de la experiencia, cobra 45 euros por el máster en el que durante cuatro horas enseñará a ser puta.

Si no se ganó Zamora en una hora, menos se convierte una en puta en cuatro, aunque el concejal pepero insista en que se metan todas las que no pueden dar de comer a sus hijos por estar sin trabajo y no tener dinero.

Si lo que entendemos por trato vejatorio, pasa por sentirse insultada cuando alguien te dice métete a puta, huelga entrar en detalles sobre el trato vejatorio que padece a diario una puta de profesión. La crisis de ansiedad que le prodijo a la joven las palabras del pepero Martínez es perfectamente comprensible para cualquier persona, sin embargo, asumir en menos de una semana ambas noticias como si tal cosa, tiene muchos bemoles : Sea usted puta en cuatro horas por cuarenta y cinco euros, y si no tienes trabajo ni dinero, métete a puta.

A Conxa Borrell la animaría a que esos Másters sirvieran para que las prostitutas dejen de serlo, y a Andrés Martínez se la pondría delante. Sí, le pondría delante de Conxa Borrell para que le explique cómo serlo, para decirle en su cara que ella lo es, y a ver qué pasa. Nos hemos vuelto tan locos, que ahora Lidia Falcón les parece a algunos una reaccionaria cuando habló de degeneración ética a Conxa Borrell, que muy ofendida, abandonó el plató televisivo.


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