Toma (otra vez) la plaza

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. La policía, o el gobierno, tantas veces como haga falta. ¿Serán más humanos?

Actualidad | 03 de agosto de 2011
Pere Borràs

La experiencia nos ha mostrado, y aún está fresquito, que desalojar una plaza de indignados, lejos de disminuir la indignación, sirve para aventar el deseo de expresar el cabreo ciudadano. Pasó en Barcelona, pasó en Madrid, pasó en Santa Cruz... pasó en casi todas las ciudades del territorio español. Pero ayer, como viene "Su Santidad" el Papa, en un país teóricamente laico no solamente se desalojó a los indignados de Sol sino que hasta se cortó el transporte, se pidieron DNIs a mansalva, se cortaron las calles... La respuesta se vivió esta noche con Madrid tomada por los ciudadanos más que justificadamente indignados.

Twitter vuelve a hervir y se fusionan los comentarios escritos en tono jocoso (la cosa ya da hasta risa) con los enfurecidos. Se crean hashtags como "#poliflautas" y cuentas como "@acampadapolicia". Y por supuesto, se convoca a los ciudadanos (otra vez) a tomar la calle para reivindicar nuestros derechos. Los de todas y todos.Y los indignados del #15M y la #globalrevolution declaran que #nopararemos. Y no lo haremos. Porque somos ciudadanos, no marionetas. Porque estamos hartos. Porque nuestros derechos no bastan negro sobre blanco. Queremos ejercerlos, y tenemos la obligación de reivindicarlos si en algo valoramos nuestra dignidad.

Con razón se dice que actualmente hay dos clases de personas, los indignados y los indignos. Puede que los segundos tengan porras, pero los primeros somos más. Anónimos, sí, pero legión, multitud, todos nosotros, consciente o inconscientemente, los anonymous que hacemos que la sociedad funcione. Los anonymous que somos, realmente, la sociedad.

Podrán desalojar tantas plazas como haya, tantas veces como quieran. Pero aún están lejos de desalojar de nuestras almas la voluntad y la determinación que nos llevarán a tomarlas tantas veces como haga falta para hacer valer nuestros derechos, nuestra libertad y nuestra dignidad.

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