No todo vale

No todo vale

No. De ninguna manera. Mezclarse con el enemigo supone una afrenta moral irreparable. Ser y Estar junto a individuos que odian a las feministas y niegan los malos tratos, erguidos -ellos, todos- como víctimas, mártires y casi vírgenes, no sólo es vergonzoso: es repugnante.

Editorial | 07 de junio de 2022
Consuelo G. del Cid Guerra

Quien insiste en el falso síndrome, (macho man en excedencia), mientras pide la custodia compartida para no pagar pensión, se retrata a la primera de cambio cuando pide una foto que mostrar al resto: ya la tiene, y con ella, publicará en sus espacios press el más falso de los grupos, donde ni están todos los que son, ni son todos los que están. Del pandilleo a la lucha van setenta mil pueblos. Convicción, no conveniencia. Quienes atraídos por carteles disfrazados de asuntos institucionales, acuden al llamamiento repetido en grupos wasaperos que vienen y van, como se reproducen las más ridículas frivolidades, no hacen sino iniciar el camino del desastre para no ser creídos en parte alguna. Cada caso es siempre un mundo, y las promesas fáciles afloran producto del impulso, para después pasar factura - literal-, mientras la cara de idiota se enfrenta al peor de los espejos. 

"¿Por qué matan? -me preguntó un machista- ¿Por qué matan?"

El bloqueo fue inmediato, pero le dio tiempo a escribir que nosotras, las mujeres, sacamos de quicio a todo varón viviente, y "sin querer", se les va la mano porque lo merecemos. ¿Las muertas son también falsas? Porque ellos, todos, se despachan diciendo que somos fabricantes de denuncias irreales, por despecho y venganza. Calumnia, que algo queda. Los capitanes de la violencia vicaria se despachan en lacónicos canales de youtube lloriqueando mentiras, cuentan con su legión de adictos y adeptos, y cuantas más mujeres negacionistas, mejor, que así se crecen y engloban sus grandes cuadros sinópticos en busca de un sillón político donde jalear su ambiente: vive V0X.

Están en todas partes, se cuelan y reproducen con una facilidad pasmosa, más heridos que nunca ante el reciente indulto, por encima de la ley, del mismo Dios al que rezan, completamente convencidos de su inocencia.

No. No estamos en el mismo barco. Existe una gran diferencia entre remo y motor, y el porvenir del horizonte arroja otra postal completamente distinta : seis mujeres asesinadas por sus parejas, en Mayo.


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