Odio a los catalanes

El 11 de marzo de 2004, jueves, en Catalunya se batió un récord. Nunca antes se había donado tanta sangre. Esa mañana, diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes sesgaron la vida de 192 personas. Nada se pudo hacer por ellas; casi dos mil personas más necesitaron atención médica por las heridas. Sucedió en Madrid, en la estación de Atocha. Madrid, España, Europa, todo el mundo, se estremecieron de indignación por el horror del atentado terrorista. Fue a causa de ello por lo que se produjo el fenómeno solidario en Catalunya. Las redes sociales se vieron inundadas con mensajes de solidaridad. También Hubo mensajes desagradables, eran mensajes de crítica al gobierno por sus falsas declaraciones sobre la autoría de la masacre. Al gobierno. Por sus mentiras.

Editorial | 25 de marzo de 2015
Pere Borràs

El 24 de marzo de 2015, martes, un Airbus A320 de la compañía Germanwings (Lufthansa) procedente de Barcelona con destino a Dusseldorf se estrelló. Sucedió en los alpes franceses. No hubo supervivientes. Muchos de sus pasajeros, dada la procedencia del vuelo, eran catalanes. Barcelona, Catalunya, España, Europa, todo el mundo, lamentaron el desastre. Las redes sociales se vieron inundadas con mensajes de solidaridad. También hubo mensajes desagradables, no eran mensajes al gobierno, no era por nada que los justificara.

 

Las comparaciones, dicen, son odiosas. No puedo estar más de acuerdo, sobretodo cuando es cierto.





 

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