Sinde, ministra de la incultura

Sinde, ministra de la incultura

A pesar de haber tenido que pararle los pies el propio presidente, ella sigue en sus trece y no tiene pinta de detenerse o hasta que lo consiga o hasta que la echen, que es lo que se merece.

Cultura | 16 de febrero de 2010
Josu Seín

Ha intentado defender la propiedad intelectual con sus decisiones... La propiedad intelectual se basa en respetar la autoría de la obra. Yo sería el primero en denunciar a quien firme mis fotos o textos con su nombre sin mi permiso, pero eso nada tiene que ver con la difusión del arte por internet. Una supuesta ministra de la cultura debe saber, comprender y aceptar que estamos en la era de internet, y que son muchos los músicos y escritores que permiten descargar sus obras gratuitamente porque saben que tienen cerrados los circuitos comerciales. Prohibir esto sólo contribuiría a engordar las cuentas bancarias de famosos que ya no saben ni dónde meter todo el dinero que poseen. Sinde, si no eres capaz de aceptar los cambios de formato de las obras y la manera de darlas a conocer, deberías dejarle tu lugar a alguien que sí lo haga, a pesar de ser consciente de que no es algo que te convenga en absoluto.

Ha pretendido defender y promover el cine español según ha manifestado en diversas entrevistas... Pues a ver si consigue que el buen cine español salga adelante en vez de subvencionar españoladas que nada tienen que envidiar a las americanadas...

Su política pretende aparentemente defender la cultura y a los propios artistas... ¿Y qué pasa con todas las obras que jamás podremos ver si se prohíbe la "piratería"? ¿Las películas que jamás se pueden ver en la mayoría de las ciudades de España? ¿La música que a duras penas se consigue escuchar sólo en algunas emisoras y a ciertas horas sin ser editada en formato físico? ¿Ayudará la prohibición acaso a que conozcamos todo lo que realmente se está creando libremente y no al servicio de las grandes compañías? ¿Y qué pasa con todo lo que ya está descatalogado y no es posible ver, leer ni escuchar a no ser que sea a través de internet?

¿Y qué es eso de que el arte no tiene precio? Si así fuera todo sería gratuito, ¿porque qué es entonces esa etiqueta que marca una cantidad excesiva de euros a pagar? ¿No es acaso un precio? Y todo esto lo suscribe servidor, que a pesar de estar a favor de las descargas que se pretenden ilegalizar SIGO COMPRANDO, pero sólo después de descargarme la obra para saber si merece la pena o no pagar por ella, porque en el caso de que toda la mal llamada "piratería" se consiga prohibir, nadie pagará por adquirir las obras con nuestros sueldos, sobre todo las que provienen de los detestables circuitos comerciales musicales y cinematográficos, por lo que TODOS saldremos perdiendo, tanto artistas como consumidores, por más que los artistas conocidos quieran mantener sus privilegios a expensas de la valía de sus creaciones sin darse cuenta de que abaratando los precios y dando la posibilidad de conocer al menos parte de su obra de antemano, los consumidores estarán más dispuestos a comprar, saliendo los artistas beneficiados.

Y por supuesto, la voluntad de Sinde de conocer las websites de todo el mundo para cerrarlas sin aviso previo, no tiene nombre. Muy socialista sí, muy a favor de la libertad de expresión... Curiosa dictadura intelectual camuflada bajo la democracia... ¿O es que acaso nos dejan votar y opinar sobre estas decisiones?

Siendo del conocimiento público que no eres más que una trepa, al igual que el socialista Jaume d'Urgell que se dedica a eliminar y bloquear a sus amistades en redes sociales por exponer sus ideas, Sinde, si lo único que te interesa es incrementar tus ingresos y los de las asociaciones con las que estás compinchada, léase la SGAE, pásate a Ministra de Economía, que lo que te interesa es el dinero y no la cultura.

Dimite de una vez, que encima tuviste la desfachatez, como ministra de la (in)cultura, de defender la tauromaquia...

Manifiesto: En defensa de los derechos fundamentales en internet

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es abierto y necesario. Súmate a él y difúndelo por Internet.

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