David González : POETA

David González : POETA

?PERDÓNAME, PERO TE AMO?

(Título de su cuaderno de literatura).Hay clamores que empujan con fuerza para salir a la superficie, que rompen los barrotes de cualquier celda de una cárcel y que se abren paso a borbotones. No hay nada que les impida construir una nueva arquitectura de la poesía. Ésa que está basada en la realidad. La que no se queda anclada en la utopía de decir que el mundo es una maravilla.

Cultura | 09 de marzo de 2009
Consuelo García del Cid Guerra y Gloria Mateo


Tuvo la posibilidad de andar tirado, aletargado, dejando pasar el tiempo mientras estuvo en prisión. Pero salió a su encuentro. Lo buscó como aliado, y se sumergió en la poesía. No se dedicó a mirar las estrellas desde la pequeña ventana por la que le podía entrar una bocanada de aire, sino que arañó a centelladas el difícil y complicado mundo de escribir poemas. Aquéllos que le salían desde las tripas, plasmando la crudeza del momento. De sus vivencias. Un trozo de la vida misma a la que, los demás, no podemos volver la espalda porque existe. Como bien dice él, no quería que aquello que contara, pudiera provocar bostezos, aburrimiento y agobio. Nada de florituras.

No escribe, sin embargo, para ganar premios o para que lo lean. No. No es la suya una poesía idílica. Sus poemas son una fotografía de cada instante percibido de su alrededor, en el que él es uno de los protagonistas. No ha vuelto la espalda a la vida, la afronta inteligentemente, ahora ya en libertad, con la sabiduría que da el sufrimiento bien encauzado.

Gloria Mateo

 



El diablo le comió las orejas a David cuando ingresó en la cárcel. Puede que persiguiendo sus sueños antes de empezar a crecer. Fue un chico de barrio construyendo inconscientemente su impropia destrucción. Vivió el horror más atroz en el interior de la cárcel, pero fue allí donde empezó a gestar su poesía. Lo ha plasmado sin vergüenza pero también sin orgullo en el video promocional de su libro ?Que el diablo te coma las orejas?, traducido al alemán en 1993, y dando la cara sabiendo de antemano que se la pueden partir, pero él no es de los que ponen la otra mejilla.

Su poesía, claramente autobiográfica, es un manifiesto contra la injusticia. ?Anda, hombre, levántate de ti?, es el título de uno de sus libros. David es un hombre en alto.

Pasó una infancia dura en uno de los barrios más pobres de Gijón. Antes de poder despedirse de su propia adolescencia, participó en un atraco por el que fue condenado. Desde los muros de su celda, arañó las paredes del alma. Escribe con la experiencia de un maestro cuyo sufrimiento le hizo sabio antes de que el propio tiempo diera paso al tiempo.Se abrió en su encierro en busca de las palabras y un lugar en el mundo.

Comprometido, consecuente, real y vocacionalmente marginal.

Pura conciencia, políticamente incorrecto y antioficial.

Comienza a publicar en los años 90 y hasta la fecha son ya dieciséis libros.

Incluído en multitud de antologías, la última en el homenaje colectivo a Bucowski Hank Over (Resaca). Dirige la colección de poesía Zigurat. Su nombre aparece en varios diccionarios de la literatura española, incluído el Espasa.

Algunos de sus poemas se han traducido al portugués, inglés, alemán, árabe y húngaro. Desconocido para los ?conocidos? pero jamás ausente. Y seguramente ignorado por los serviles palanganeros del capitalismo que viven a merced del miedo.

Actualmente se siente perdedor. Porque se le debe el respeto al aspecto. Porque quiere ser quien es. Porque sus palabras producen el efecto ácido de una realidad que eriza los músculos al mayor de los atletas. Porque su sensibilidad apuesta por estar al otro lado.

No es el oscuro, es el vital.

Por eso, David, he querido aquí y ahora dedicarte el poema de Blas de Otero que constituye la esencia de este periódico : Nos queda la palabra.

Consuelo García del Cid Guerra

 

EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero

 


DAVID GONZALEZ

 

 

EL DIABLO TE COMA LAS OREJAS

Estos poemas están dedicados

a todos los que me quieren mal.

A todos mis enemigos.

Que les follen, que se jodan.

He vivido el tiempo suficiente

Como para escribir este libro

¿POEMAS?

 

Cualquiera

que lea las cartas

que le mando

a mi madre

pensará

que se las escribo

desde un hotel

de cinco estrellas.

EL CAJERO AUTOMÁTICO

Voy a la caja

de ahorros

de Asturias

a cobrar un cheque

de la Fundación Municipal

de Cultura.

Un cheque por valor

de seis mil pesetas,

por la venta de cuatro

ejemplares de mi último

libro de poemas.

Cuando por fin

llega mi turno

y me acerco a la ventanilla,

el cajero

me mira con desconfianza,

me mira como si yo fuera

a sacar en cualquier momento

una pistola y gritar

¡Esto es un atraco!

¡Manos arriba todo el mundo!.

Me exige el carné de identidad,

lo examina cuidadosamente

y después se levanta, sale

y observo que se pone

a charlar con otra persona

y que los dos me miran

y menean sus cabezas.

Luego mi cajero vuelve,

pero todavía se demora

un poco más consultando

no sé qué en unos archivos.

Finalmente, de mala gana,

me acepta el cheque.

Y todo esto

porque ha visto mis tatuajes.

Los dos tatuajes

que llevo en las manos.

En la izquierda,

la estrella de David.

En la derecha,

el rostro

y el bastón de Charles Chaplin.

Pero él, en la estrella

no reconoce el símbolo

de la libertad,

y en el rostro

y en el bastón de Charlot,

no descubre el humor,

la carcajada,

la risa sana.

No. Él no ve nada de eso.

Solo ve dos jodidos tatuajes,

y en consecuencia, una cárcel,

y por tanto, un ex

presidiario.

Yo.

 



Palabras de David González

 

CUANDO DESCUBRES LA POESIA?

En realidad, la poesía, ahora lo veo, siempre estuvo ahí. Pero el primer sitio en que la descubrí fue en un libro. Mejor dicho: en la sangre, sangre de verdad, que manchaba la primera página. El libro era de Lorca, el Romancero gitano; pero la poesía la descubrí en esa sangre. Ese libro era de los pocos que se habían salvado de una hoguera que hizo mi familia en el patio de la casa de aldea en que nací, para evitar problemas con las fuerzas de ocupación franquistas. Bueno, de esto me doy cuenta ahora, no entonces, claro; entonces era demasiado pequeño para entender estas cosas. He de decir que ese libro todavía lo conservo y la sangre sigue en esa primera página.

CUANDO EMPIEZAS A ESCRIBIR?

Empiezo a escribir en la cárcel. Durante mis 3 años de estancia en los hoteles del estado llevé un diario, muy mal escrito, por supuesto, pero del que más adelante, diez años después para ser más exacto, saldrían algunas de las historias que cuento en mi poemario ?El demonio te coma las orejas?, que es el que yo considero mi primer poemario serio, en el que empiezo a considerarme a mí mismo como poeta. Y que ahora se ha reeditado, en versión ampliada con relatos y cartas en la editorial asturiana Glayiu.

CUAL ES EL PEOR MOMENTO VIVIDO EN LA CARCEL?

Te cuento. Una tarde, en la cárcel de El Coto, en Gijón, otro preso me comentó que, al día siguiente, aprovechando un partido de futbito entre penados y preventivos, uno de los presos penados (los que están cumpliendo condena en firme) iba a aprovechar la circunstancia para pasar a mi galería y en connivencia con dos presos preventivos violarme, o sea, hablando en plata: darme por el culo. Recuerdo que esa noche estuve llorando al tiempo que afilaba el mango de una cuchara en una de las paredes de mi celda. Al día siguiente, por motivos personales, uno de los presos preventivos dio marcha atrás, el otro también, y al final todo se quedó en nada. Lo cuento mejor en uno de los poemas que forman parte de ?El demonio te coma las orejas?.

TE AYUDO LA POESIA A SOPORTARLO?

Cuando está a punto de sucederte algo así, no hay poesía que valga, no hay poesía que te ayude a soportarlo. La poesía viene, si viene, mucho después, cuando te sientas a escribirlo. Además, de aquella, yo todavía estaba lejos de sentirme poeta.

CUAL ES TU VISION PARTICULAR SOBRE LA CRISIS?

Yo llevo diez años en crisis económica, así que puede decirse que ya estoy acostumbrado. Sin embargo, en mi opinión, esta es una crisis inventada; es decir: se trata de que la clase obrera no levante cabeza y esta crisis justifica despidos masivos, justifica rebajas en el salario y un sinfín de historias de esta índole. Por otro lado, esto es un atraco a mano armada en toda regla a los ciudadanos: El sistema coge el dinero de los impuestos y se lo da a los mismos ejecutivos bancarios que, en teoría, han originado esta crisis con su supuesta incompetencia, para que luego ellos se lo pulan en indemnizaciones millonarias, juergas y demás. Por otro lado, hay que fijarse en los detalles, y los detalles son que los grandes bancos han obtenido unos beneficios enormes, los mismos bancos que luego se benefician del dinero de nuestros impuestos para, y tiene cojones, prestárnoslo de nuevo a nosotros, solo que cobrando intereses? Y todo esto, para más joderla, lo hacen a la cara, no se cortan un duro, es decir: encima se están descojonando de risa a nuestra costa? En fin, como te decía, yo llevo 10 años en que para mi subsistencia dependo de la paga mensual que aún, a estas alturas de mi vida, y es triste decirlo, me sigue pasando mi madre, y también de la generosidad de otras dos, y de cuando en cuando de los ingresos que me proporcionan muy escasas lecturas de poesía; de hecho, desde que empecé a publicar y hasta el día de hoy, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en mi propia tierra, Asturias, solo he dado una lectura por la que percibí 150 euros. Ese es todo el dinero que he ganado con la poesía en mi tierra. 150 euros.

PODRIAS DEFINIR TU ACTUAL ESTADO DE ANIMO?

Mi estado de ánimo lo refleja a la perfección el que será el título de mi nuevo libro de poemas: LOSER. Que traducido al castellano significa PERDEDOR. Va en inglés porque aparte de perdedor, me siento también como un extranjero en mi propia tierra, Asturias. Me siento como el título de un libro de Giovanni Papini: Un hombre acabado.

 

 

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