¿Cultura en los Goya? Alguna

¿Cultura en los Goya? Alguna

Jimmy Jump, catalán posiblemente más internacional que nuestro mediático Buenafuente, volvió a regalar notoriedad a un acto ya de capa caída.

Cultura | 14 de febrero de 2011
Pere Borràs

Los Goya, como cada año, nos han torturado a través de la televisión, si bien la presente edición brillaba un poco más, no exenta de la polémica que la anunciada dimisión del director de la academia, Álex de la Iglesia, provocada por la infame ley Sinde, había animado los últimos días sobretodo en redes sociales.

El discurso de Álex de la Iglesia fue de lo mejorcito de la noche. Dejó clara su postura en contra de una ley que restringe libertades y lo hizo con argumentos. La actual ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, respondió a los dardos que el merecidamente admirado director le disparaba con una pertinente postura de manos de mala malísima.

Al final, afortunadamente, puesto que ni siquiera las certeras palabras del próximamente exdirector de la Academia pudieron animar la fiesta, un desenfadado y bromista Jimmy Jump saltó al escenario para, escaso de tiempo, no poder hacer más que dedicar un Goya a los saltadores. No dio tiempo para más. Los de seguridad le saltaron encima. Duró menos, o esa es mi impresión, que en su intervención en Eurovisión.

Resulta triste, eso sí, que tras el paréntesis que nuestro bromista nos ofreció, el presentador, Andreu Buenafuente, declarara, públicamente, en plena ceremonia, oficialmente, que, como catalán, se avergonzaba del espectáculo ofrecido por Jimmy. Y lo llamó imbécil.

Triste. Triste porque Jimmy no insultó a nadie. Triste por usar tacos. Triste por decirlo como catalán.

Porque yo, como catalán, no me avergüenzo de que haya otros catalanes capaces de echarle huevos al asunto para reivindicar lo que sea, de forma humorística y desenfadada, sin hacer daño a nadie.

Y cuidado que Buenafuente a mí, personalmente, me gusta. Pero si ha de llamar imbécil a alguien, que lo haga a título personal, no como catalán. A mí, no me representa.

De eso se hablará porque al ser en directo y en plena ceremonia, no se pudo censurar; porque en otro orden de cosas, la que se montó afuera en contra de la ministra de cultura, no tiene desperdicio.

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