Reconocimiento facial en aeropuertos

Reconocimiento facial en aeropuertos

Los sistemas de reconocimiento facial van en aumento y son cada vez más los aeropuertos que los utilizan en sus instalaciones.

Tecnología | 16 de diciembre de 2019
Pere Borràs

El último en adoptar este sistema ha sido el de Beijing Daxing, pero ya había otros que lo emplean, entre ellos Madrid-Barajas o el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, pero son muchos más. El objetivo principal es agilizar el proceso de identificación de pasajeros haciéndolo más rápido y barato. Con ello se logra, entre otras cosas, que las colas sean más rápidas.

El reconocimiento facial consiste en tomar imágenes de los rostros de los pasajeros para verificar su identidad. Se puede utilizar para el embarque y los controles finales de pasaportes a la llegada.

Sin embargo, como con cualquier entrega de información de identidad, existen algunas preocupaciones sobre el almacenamiento y procesamiento de estos datos. De momento, el examen biométrico no es obligatorio. Pero a medida que esta tecnología avance, los aeropuertos seguramente la usarán con mayor frecuencia.

¿Cuáles son los posibles problemas?

Pues en primer lugar está la protección de datos. ¿Quién manejará estos datos? ¿Con qué fin? ¿Durante cuánto tiempo? Son preguntas normales y totalmente legítimas. No obstante, es importante recordar que existen leyes de protección de datos para evitar el mal uso de estos datos. En Reino Unido, por ejemplo, la regulación GDPR impide que las aerolíneas divulguen información a fuentes no autorizadas.

El aeropuerto de Gatwick, otro que usa esta tecnología, por ejemplo, tiene su propia política de protección. La información no se almacena durante más de un cierto tiempo y no se comparte fuera del Espacio Económico Europeo. El aeropuerto está particularmente atento a los datos biométricos. En su web afirma que tras procesar los datos por sus proveedores de TI y la aerolinea, los datos no se almacenan en sus servidores y son automáticamente eliminados no más allá de transcurridos 30 días.

Otros aeropuertos, en cambio, aplican políticas diferentes. En los EE.UU., por ejemplo, dependen de las agencias gubernamentales. Aun así, estas tienen acceso a los datos solamente por un tiempo preestablecido.

Riesgos Vs. beneficios

Anque los aeropuertos que recopilan los datos no tienen la intención de hacer un mal uso de esa información. Lo cierto es que la percepción del riesgo depende de cada persona. Si bien el riesgo puede ser mínimo, muchos pasajeros no querrán exponerse. Sin embargo, los aeropuertos aseguran que no hay riesgo a largo plazo una vez que se han eliminado los datos.

Resumiendo, el reconocimiento facial y otros exámenes biométricos todavía presentan un debate abierto. Los aeropuertos parecen tener sus propias políticas sobre almacenamiento de datos dentro de los límites legales y en algunos casos eso puede dificultar que los pasajeros tengan acceso a información precisa sobre sus datos. Sin embargo, en general, la tecnología presenta una clara ventaja para el funcionamiento del aeropuerto y el control de pasajeros, por lo que no cabe mucha duda de que su uso aumente con el tiempo. Es probable que en los próximos años veamos aparecer leyes más concretas que regulen la protección de datos personales tomados mediante dispositivos biométricos en espacios públicos.

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