Risto Mejide, despedido

En primer lugar hay que agradecerle el hecho de acudir gratis a un programa como ?La Noria?, que no es moco de pavo. En segundo lugar, este tío me cae bien, que quieren que les diga. Me gusta por osado, mordaz y deslenguado. Y ahora me cae mejor si cabe, porque le han despedido, y la gente expulsada, como la que se fuga, forman parte de los grandes márgenes a tener en cuenta.

Opinión | 07 de agosto de 2009
Consuelo G. del Cid Guerra

 

 

El video es largo pero no tiene desperdicio. El maestro de los ?fracasitos? se despacha a sus anchas y como siempre, pero fuera del programa de marras.

Dicho esto, la operación triunfo me parece lamentable. No es una academia seria de artistas ni se enseña de verdad a cantar. Se les da espacio y cámara a una serie de chiquillos que no han pasado del micrófono en las bodas y fiestas de guardar. Algunos, como no, cantan bien. Pocos, hasta muy bien. Pero la edad esta limitada y no se da cabida a verdaderos maestros que llevan toda la vida intentándolo. El batacazo que se pegan tras pasar por el programa y seguir siendo nadie tras subirse a un escenario ante millones de espectadores, es monumental. Vuelven a sus vidas desencajados, despistados y desamparados. Juguetes rotos en tiempo record. Aplausos efímeros perdidos entre luces de neón. Reyes y reinas por una sola edición en la que se juegan la gloria, si es que existe. Mejide, como el Simon de Gold Talent, es el malo de la película, y lo ha hecho muy bien.

Yo les aconsejo de corazón a los que quieran escuchar a verdaderos artistas desconocidos, que se pasen por el local de Frank Dube, en la calle Buscarons, 4. Escucharan cantar al mismísimo Frank Sinatra. Y si pasean por las calles, deténganse a escuchar al cantante callejero Aaron Lordson, el rey del blues.


No olviden estos dos nombres: Aaron Lordon y Frank Dube.

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