Desunión
Opinión - 03 de abril de 2019
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

Todo está calculado, medido y controlado. Poner de acuerdo a más de 20 personas es una tarea tan inútil como imposible, y ellos lo saben.

Lo que realmente sucede no es lo que aflora de forma definitiva, se juega con los casos, con las cosas, se miente, manipula y confunde a placer de la imagen y la pluma. El fenómeno antropológico (puesto que va mucho más allá de lo sociológico) es de sobra conocido. Tiempo, siembra, redes sociales... cuando la única pantalla medianamente pública pasa por exponer el drama personal, la confusión es evidente.

-¿Que te han robado a tu hijo? No puede ser, eso pasaba en el franquismo, pero ahora, no. Algo habrás hecho.

-¿Que tu ex abusa sexualmente de tu hijo y te han archivado todas las denuncias? Será que es inocente el pobre hombre y todo es fruto de tu imaginación. No en vano te han cargado el Síndrome de Alienación Parental.

-Si de verdad te han maltratado, estaría preso. Le han dado la custodia a él porque tú no eres una buena madre.

Y así se escribe la historia. Enfrentarse a jueces es tarea suicida, y quienes lo hacen, acaban denunciados. Con todo, y puesto que ahora todas las vistas se graban, cuando un magistrado desprecia, se burla o carga contra la denunciante, nadie lo puede negar. Los pocos que han sido denunciados piden amparo al CGPJ, mientras se sentencian desamparos a niños con tanta facilidad como rapidez.

Por otro lado, las broncas y peleas en redes sociales entre los propios afectados son dignas de un culebrón eterno. La imagen que se da es tan sumamente lamentable que nadie se cree nada.

Por si fuera poco, la contrainformación está a la orden del día en manos de publicaciones que son auténticos libelos. Se publican bulos bajo titulares escandalosos que mienten descaradamente para quienes están encantados de alimentarse con un morbo repugnante, perdiendo toda razón.

Ante semejante locura, y carentes -la mayoría- , del más mínimo criterio, se dejan engatusar por partidos políticos de extrema derecha cuyas falsas promesas extienden ante la desesperación, y en esa ruleta atrapadora acaban pactando con un diablo desconocido que no se dejará ver hasta el último momento, si es que aparece una vez conseguidos sus escaños.

La unión es imposible, y ellos lo saben. Conspiradores, frikis, analfabetos funcionales en busca de sangre, el crimen, las fotos de cualquier cadáver, portadas demoledoras que parecen regresar a los viejos tiempos del Caso y el Por qué, cuando ellos no existían siquiera en la imaginación. Odas a Franco, pestes a las feministas, y no importa de qué se hable o publique: Yo estoy muy mal de lo mío y de eso no se habla: Quiero salir en televisión.