La gran camada española contra la ley del deseo

Lo que estaba  por llegar -y que nadie lo dude- ya ha hecho acto de presencia, y presentan sus armas sin superior alguno que indique la orden. Este apocalíptico poder, tan deseado por ellos (mismos) , nos sellará en Octubre con lacre hirviendo, marcando ?circunstancias? que no se atendrán a cuentas.

Opinión | 31 de julio de 2012
Consuelo G. del Cid Guerra

Fuera, de nuevo parimos, pero ya no decidimos puesto que mandan otros, elegidos para este infierno. El aborto deja ya de ser libre. Son zancadas atrás, pisoteo de derechos y hechos, porque así les parece. Pueden hacerlo. ¿Alguien, de  verdad, pensó que no se haría?...

Mientras la spanish revolution del año pasado parecía prometer, la derecha incubaba sus recuerdos para ponerse en fila. Su propio embarazo social les parió de nuevo voto tras voto. No nos engañemos, el pueblo, habló. Y ganaron.

Sí a la vida. Esta frase de marras tiene muchos bemoles, puesto que convierte en asesinas a todas las que no estamos de acuerdo, supuesto tras supuesto, circunstancias aparte que ya no costarán en ningún informe: No procede. Ese sí a la vida obliga a tener todos los hijos no deseados. Ayudarán -sin duda- a que la madre reflexione sobre su capacidad individual. Ayudarán -es más- a ceder rápidamente hijos en adopción.

Dentro de treinta años, esos hijos adoptados buscarán a sus madres con el mismo desespero que las buscan ahora cientos de niños robados. España será un desierto fértil. Sujetas y pre-DE-dicadas a ser las mujeres de antaño, se parirá con dolor interno y externo, más allá de ese último momento en el que se estampará una firma.

Los centros estatales para madres adolescentes,incluso es posible que recuperen aquel viejo perfil que hoy -todavía- se denuncia. Las pondrán a parir, física y literal.Mente, al precio que sea. No serán contempladas. Ni siquiera como un caso.

La que se llamó Maternindad de la Almudena -Peña Grande- hasta 1984, nunca tuvo camillas. Se subían al potro solas, y bajaban también solas. No las enseñaron a ser madres, pese a que muchas todavía le llaman colegio. Era un correccional, no muy distinto, en esencia, a esa ley que cambiará en Octubre. Los cuerpos del delito inconfesable que está por llegar. Puede que se inagure incluso la Peña Pequeña, un espacio inventado desde aquí que no me huele a siesta ni a colonia y donde todavía sangran los puntos de sutura.

 


 

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