Las aventuras de Sor-Prendida y Eva-Sión : Su niña.

Las aventuras de Sor-Prendida y Eva-Sión : Su niña.

Cuando el local de Sor-Prendida se disponía a cerrar, Paul Bazo contempló con ternura la imagen de una chiquilla apoyada en la barra. Sus tacones plateados se mecían al compás de ?qué va a ser de ti lejos de casa, nena, qué va a ser de ti?. Esas canciones que acostumbra a pinchar el DJ cuando ya están las luces encendidas y el público abandona el lugar. Los borrachos rezagados suplicaban otra copa cuando Sor, profesional del ocio y negocio donde las haya, exclamó : ?¡Largaros a vuestras casas de una puta vez!?.

Eva-Sión y Sor-Prendida: España y ellas son así | 10 de marzo de 2009
Consuelo García del Cid Guerra


Sor-Prendida, haciendo honor a su nombre, miró a la chiquilla.

- ¡Pero si es una niña! -gritó-. ¿Cómo ha podido entrar aquí?

Paul Bazo, avergonzado, se disculpó como pudo. Que si un grupo grande había llegado en manada y no se dió cuenta, que si los tacones, que si la noche...

- ¡Es una menor! ¡no es más que una niña! Paul, ¿cómo has podido?

La criatura , dulce como la miel, asustada y encogida, rompió a llorar.

- No quiero volver a casa. No quiero volver nunca más. Por favor, ayúdenme ustedes. No soporto a mi padre.

Sor, conmovida como nunca, la estrechó tiernamente entre sus brazos.

- Tranquila, pequeña. ¿Cómo te llamas?

- Angustias Rajoy, respondió.

- ¡Angustias Rajoy! -exclamó Sor-. ¿Eres la niña que estoy pensando que eres?

- Sí, soy yo, la niña. Angustias Rajoy. Por Dios, no me lleven a ninguna comisaría ni a la asistencia social. He venido aquí porque una amiga del colegio me ha dicho que una tal Eva- Sión me puede ayudar. ¿Ustedes la conocen?

- ¡Claro! Está a punto de llegar. Siempre aparece a última hora para tomar chocolate con churros.

- Ay, doña Sor, ¿ustedes me invitarían a chocolate con churros? No saben el tiempo que hace que no los como, mi padre no me deja.

Eva-Sión apareció huracanada y mordaz. Se abrazó a la pequeña Angustias como si le fuera la vida en ello.

- Nadie debe saber nada de todo esto. Me llevo a la niña y santas pascuas. Una amiga de mi hija me lo ha contado todo y por eso Angustias ha venido aquí. Nadie la buscará porque se la han inventado, no es real. Voy a adoptar a la niña.

- Te vas a meter en un lío de cojones, Eva. Ya tenemos bastante con las chaladuras de Candy , con nuestras deudas en la seguridad social y con esta puta crisis como para adoptar a una criatura?

- Está todo pensado, Sor. Tengo un amigo que falsifica pasaportes y partidas de nacimiento. Vamos a salvar a la niña. Y se va a llamar Felicidad Prendida Sión.

- ¿Puedo ser el padre? ?preguntó Paul Bazo con los ojos húmedos.

- Serás su padre, Paul. Y nosotras sus madres. Angustias, quítate esos tacones de putón inmediatamente. Mañana vamos a Zara para vestirte como a una niña glamourosa.

Angustias dejó de llorar. El chocolate con churros le devolvió la sonrisa que jamás debió perder.

 

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