Sacrosanta hostia del juez belga a Llarena

Sacrosanta hostia del juez belga a Llarena

El juez de instrucción belga suspende, otra vez, las órdenes de extradición emitidas por el magistrado español Pablo Llarena.

Actualidad | 02 de enero de 2020
Pere Borràs

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Si además, el hombre, es juez y español, la cantidad de veces que se dará de bruces con la misma puede llegar a ser incontable.

Eso es algo que la justicia europea sabe bien, pues ya lleva una buena temporada diciéndole a Llarena, cuya tenacidad es francamente admirable, que no; que de extradición, nada.

En esta ocasión, ha sido el estatus de inmunidad que gozan los líderes independentistas Carles Puigdemont y Toni Comín tras la sentencia emitida por el TJUE el pasado 19 de diciembre el que se ha esgrimido para suspender las órdenes de extradición que el pasado noviembre volvió a emitir el juez español Pablo Llarena.

Así se suma otra (una más) consecuencia al veredicto del Tribunal Europeo, que ya empezó con la acreditación de Puigdemont y Comín como eurodiputados al día siguiente de su lectura.

Hasta ahora han sido varias las retiradas de euroórdenes de extradición del mismo juez contra los mismos exiliados. Ha habido devoluciones por temas técnicos, devoluciones por no aceptar las acusaciones, retiradas voluntarias del mismo Llarena y, ahora, esta, la inmunidad de los eurodiputados acreditada por la más alta instancia judicial de Europa.

No parece que a Llarena le preocupe demasiado ofrecer tan gratuitamente al resto de Europa ocasiones en bandeja para que lo humillen a él y, por delegación, al Estado Español, quien tampoco parece estar muy por la labor en mostrar imparcialidad ni desde su gobierno ni desde sus juzgados.

El dictamen de hoy recuerda, como ya hizo anteriormente el TJUE, que para poder volver a presentar (otra vez) peticiones de extradición, antes deberá presentarse un suplicatorio al Parlamento Europeo. Suponiendo que la cámara acceda, lo cual es más que improbable, deberá esperar a que esta levante la inmunidad de los eurodiputados catalanes y, entonces sí, emitir más órdenes de extradición con muchos visos de terminar de la misma forma, forma de hostia.

¿Por qué tarda tanto el estado en decidirse a emitir los suplicatorios contra la inmunidad de los líderes catalanes? De presentarlos, el Parlamento Europeo se vería en la obligación de debatir el tema en profundidad, desechando definitivamente el argumento de los "asuntos internos" para no pronunciarse al respecto del tema del independentismo catalán. Precisamente lo que los independentistas quieren alcanzar y lo que el Estado Español quiere evitar.

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