María Sevilla, criminalizada
Actualidad - 01 de abril de 2019
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

Nunca fue la "musa" en defensa de la infancia y tampoco asesora de Podemos. Simplemente era una persona más con las que trabajó el partido.

María Sevilla, presidenta de la asociación Infancia Libre, estaba en busca y captura desde 2018 por no entregar su hijo al padre. Su caso, complicadísimo, partía de unos supuestos abusos sexuales del progenitor al niño.

"Estaban como animales", afirma tele5 refiriéndose a las dos criaturas. Sin embargo, el padre ha declarado tras la detención de María que "mi hijo está obsesionado con la limpieza y la higiene". No cuadra ni con cola de impacto.

Los titulares se reproducen con una velocidad vertiginosa en busca de carnaza electoral; marco perfecto para desprestigiar a cualquier partido político. Los machitos de turno ondean la bandera victimista y gritan auténticas atrocidades contra María. ¿Qué mujer entregaría voluntariamente su hijo a un padre que ha abusado sexualmente de él? La negación institucional y judicial al respecto clama al cielo, los abusos se niegan por sistema cargando un SAP a las madres, que se lo inventan todo con la única intención de destrozar a los pobres padres, y ellos, más chulos que todos los ochos, lloran en público la distancia física, sus derechos supuestos y ese pulso forzoso que están acostumbrados a ganar.

María Sevilla huyó con su hijo en 2016, y la orden de busca y captura fue dictada en 2018. Ella, que luchó por la adopción de medidas en el sistema judicial español por los derechos de los niños, registrando en el Congreso de los Diputados una batería de 25 preguntas exigiendo al Gobierno (entonces PP) explicaciones sobre el abuso infantil intrafamiliar y la violencia de género, ella, María Sevilla, ha sido detenida por secuestro. Una más en toda esta locura, cuando las mujeres no son escuchadas ni atendidas, que se ha negado a entregar a su hijo.

La batería informativa explota y, sea como sea, resultará muy difícil poner las cosas en su justo lugar, puesto que ya ha sido mediáticamente criminalizada.