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Eva Huarte: Si yo fuera como ella
Cultura - 09 de agosto de 2010
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 
Escritora, Periodista, fotógrafa y pintora

Trabajó desde muy joven en publicidad y prensa, trayectoria laboral que interrumpió al contraer matrimonio con Francisco Samaranch, (sobrino de J A. Samaranch, fallecido presidente del Comité Olímpico Internacional y presidente de La Caixa) una de las antiguas familias industriales catalanas más poderosas.

Al separarse queda en absoluto abandono de parte de su marido y poderosa familia, sin casa ni dinero para comer ni ella ni su hijo. Vuelve a trabajar en publicidad y prensa, llegando a cubrir diariamente la última página con texto y fotos en El Noticiero Universal, colaborando en distintos diarios y revistas, así como campañas publicitarias y políticas y en el mundo del arte que es su pasión.

En los últimos años ha dado conferencias en bibliotecas y universidades. Reabrió la emisora de Ràdio Cap de Creus en Cadaqués, donde vivió dos años.

Eva Huarte tiene esa belleza crepuscular que se pierde en el horizonte. Es una mujer distinta y por encima de todo tras haber librado mil batallas en las que, como única protagonista, se ha hecho de hierro. En muchas ocasiones han querido comprar su silencio. Han pasado muchos años y su dignidad permanece intacta. Cercana al poder por las cosas del querer, por su amor a la verdad curiosidad y por su profesión de escritora y periodista. Pertenece a la familia Samaranch, de la que deplora el peso del apellido que le ha representado un lastre un continuo salto de obstáculos y tantas injusticias para ella y para su hijo. Eva abre tímidamente su caja de Pandora.

¿Qué significa para ti el apellido Samaranch?

-Mi marido y mi hijo

¿Dónde y cómo estabas el día en que se anuncian las olimpiadas del 92?

-Vivía en un pequeño piso frente al Palau de la Música, precisamente ese día me levanté muy temprano ya que tenía que cubrir la noticia de la candidatura. Fui a desayunar a la bodega de al lado donde solía ir casi cada día, con gente muy del Barri Gótic de Barcelona, bohemios, catalanes del Orfeo, obreros, músicos, pintores, poetas. Justamente me encargaron de la revista Vivir en Barcelona - donde trabajaba entonces- que cubriera el evento, la candidatura olímpica, que se daría a través de una gran pantalla en la sala de fiestas Up & Down, una gran sala de fiestas de moda en aquellos tiempos, y allí se reunirían todos los catalanes del momento; políticos, empresarios, publicistas, periodistas… todos vibraban para que Barcelona fuera la nueva ciudad olímpica, menos yo y pocas personas más, frías ante aquél espectáculo.

Recuerdo perfectamente, en la bodega, a la mujer diciendo casi ofendida a los clientes asiduos; "A este Samaranch lo echaron con el "Samaranch fot el camp", y todavía lo cogieron en la frontera con obras de arte que quería sacar del país y que pertenecían a la Diputació de Barcelona, y ahora todos quieren que vuelva para que traiga las olimpiadas…. por dinero… La gente no sé cómo es..."

Lo dijo en catalán, y siguió, recuerdo perfectamente los comentarios, y yo tomando mi café con leche pensando las vueltas que da la vida; ahí estaban los obreros gente sencilla y bohemios que sentían y opinaban lo mismo , aparte de mi drama personal, y yo teniendo que cubrir la candidatura olímpica como si fuera un gran evento y haciendo “honores al nombre Samaranch. Yo era contraria a las Olimpiadas, voté por la celebración de la Expo, que trasladaron a Sevilla junto con el Ave, para poder traer las Olimpiadas aquí a Barcelona... Es largo el tema.

¿La familia Samaranch es real y verdaderamente "intocable"?

-La familia no lo sé, yo soy de la familia, y mi hijo, y no somos intocables. Es lo que representa el apellido, dinero y poder, que tampoco es. Hubo un tiempo en que la sociedad se revolucionó, era la verdadera lucha antifranquista y anticapitalista, yo esperaba deseaba y luchaba por ese momento que se estaba haciendo realidad, el de una sociedad más justa, humana, auténtica. Pero los grandes conspiradores vieron que la sociedad, la juventud de entonces - y no tan joven- estaban decidiendo realmente su vida y su futuro... hubo mucho movimiento... los poderosos conspiradores estaban realmente asustados con la revolución social... se les escapaba de las manos, sería largo de explicar... pero ya sabes, decidieron imponer las nuevas tecnologías, para ello era necesario dinero y ahí tenemos la necesidad de la expropiación de Rumasa o golpe económico, las Olimpiadas etc. Se hizo una democracia de artificio y un dinero de artificio, ya ves ahora la situación del país, durante años todos han vivido convencidos de ser millonarios y seguir siéndolo toda su vida, y de repente todos vuelven a ser pobres... nadie entiende nada. Y el apellido Samaranch representaba el poder económico en Catalunya, por eso era intocable. Pero yo he pasado hambre y mucha lucha y sufrimiento intentando sobrevivir y evitar que al menos mi hijo no pasara hambre, por no embrutecerme, no caer en las trampas, pero el precio ha sido muy alto. Así que no sé hasta qué punto el apellido es "intocable" como dices y muchos creen. Tampoco soy la única mujer separada que se queda sin un duro... De acuerdo que el apellido Samaranch es mi familia y familia de mi hijo, pero a mí no me merece más respeto que mi hijo y algún que otro miembro de la familia. Humanidad, cero. Una gente que hace sufrir a un niño y a su madre, que lo separan de su madre en lugar de ayudarles, ya me dirás qué nivel humanitario tienen...

¿Eras consciente de su poder?

-¿Poder? Antiguamente sí, cuando todavía tenían las fábricas, heredadas del abuelo, pero tras la crisis industrial y revolución social a finales de los 70 y principios de los 80 el apellido Samaranch quedó en nada, al contrario, estaba mal visto y criticado por la sociedad, era considerado franquista, capitalista explotador, etc. Se desprestigió totalmente. Así que volviendo tío Juan con las Olimpiadas se recuperó, y al ser presidente de La Caixa con todo el movimiento económico que representaba volvió el silencio a través de los medios... se vendieron, y los mismos que lo criticaban años antes empezaban a presumir de estar cerca de Samaranch o ser muy importantes en la Olimpiadas muy ricos y todo eso... A mí ya no me quisieron publicar ningún escrito, todos dependían de La Caixa y nadie iba a hacer el disparate de publicar ni escuchar a una mujer separada de un sobrino de J.A. Samaranch, ni mis abogados de oficio, nadie. Ahora que ha muerto han vuelto a salir muchos grupos sociales que hasta ahora han estado callados. Las sociedades y realidades de un pueblo no son sólo lo que dicen por televisión, la verdad y realidad siempre está en la calle. Hay muchos grupos sociales... afortunadamente no estoy sola en esta lucha, y sin duda, esto me ha mantenido para no rendirme ni volverme hipócrita y capitalista.

¿Funcionan como una verdadera saga?

-Hay cierto hermetismo, sí, tics familiares, como en tantas familias, como lo había antiguamente en la sociedad industrial, o entre obrero y patrón, o en la burguesía... siempre hay una distancia... Los secretos de familia, como en tantas familias, sólo los sabemos nosotros, pero inevitablemente la realidad es de todos y para todos, y hay otros secretos que sabe mucha gente de la calle, porque las cosas suceden, están ahí, siempre hay personas, y de igual manera hay muchas cosas que saben muchas personas y parte de la sociedad y no las sabe la familia... o prefiere no saberlas, como si vivieran en otro mundo…así que hablar de saga... es caduco, diría que está pasado de moda, las cosas tarde o temprano se saben, porque la verdad cae por sí misma, y flota.

¿Cómo te respondieron cuando pediste ayuda?

-Es que no tendría que haber sido necesario pedir ayuda. Lo lógico, al separarme de un marido que resultó ser todo lo contrario de lo que en principio imaginaba y del que me enamoré como se enamora cualquier chica de 18 años, tendría que haber sido que lo más importante era la vida de mi hijo, su nieto, y en lugar de ayudarnos y cubrir gastos para alterar lo mínimo la existencia y vida de mi hijo se dedicaron a manipularnos como moneda de cambio, haciéndonos pasar hambre y luchando para quitarnos la casa donde vivíamos mi hijo y yo... separarnos, quedarse con mi hijo… fue horrible... Mi suegro diciendo a mi ex marido "No le pases ni un duro y no tendrá más remedio que darnos al niño". Yo no asimilaba lo que veía y oía de parte de la misma familia... entonces sí que tenían poder, y de nada me sirvió tanta lucha arriba y abajo contra ministros abogados y jueces, todos eran franquistas y amigos íntimos de mi suegro, y mi marido dominado totalmente por el régimen familiar, claro, todo lo pagaba mi suegro, mi marido no pago nada mientras estuvimos viviendo juntos... algún capricho que me hacía pagar de una u otra manera... Durante años la lucha fue inhumana, para mi hijo y para mí, además de la ausencia... yo sufría por mi hijo y mi hijo porque no soportaba el carácter de la familia y quería estar con su madre... eso fue tan inhumano... que ya pueden venir hablando de cultura de dinero de poder y del papa de Roma, jamás perdonaré esa actitud ni a gente así. Hacer sufrir conscientemente a un niño y a su madre es lo más bajo a lo que puede llegar un ser humano. Y ellos lo hicieron, sólo por egoísmo, por demostrarse a sí mismos un poder que estaban perdiendo... Varias veces llamé o fui a hablar con tío Juan o con Bibis, incluso mi hijo habló una vez con tío Juan, siempre nos prometió ayuda y jamás nos la dio, nadie, nadie, ni la familia ni la sociedad ni mucho menos las leyes y jueces... Siempre me pregunto qué habría pasado, por dónde habría ido la sociedad de aceptar la Expo Cultural en lugar de las Olimpiadas... Quizá mi hijo y yo no habríamos sufrido lo sufrido, y quizá ahora sería una sociedad menos rica, pero seguro que más educada y culta, más humana... quizá a eso vamos inevitablemente, la gente empieza a darse cuenta de tantas mentiras y engaños, cansados de sentir que manipulan sus vidas...

Yo creo que el poder individual ya no es nada, necesitamos unirnos, estamos viviendo el final de una civilización basada en una gran mentira moral, y la humanidad entera está sufriendo y pidiendo a gritos un mundo mejor... y será. Ya lo verás.

¿Consideras a la familia Samaranch responsable de tu situación?

-La familia Samaranch soy yo también, y mi hijo, tenlo en cuenta, así que no puedo generalizar, fue mi marido el que no fue capaz, el irresponsable, acostumbrado a estar protegido y dominado por su padre y el peso del apellido, lo educaron para príncipe o similar y no soportó tener que trabajar. No fue capaz de enfrentarse ni asociarse a su padre y descargó todo resentimiento contra mí, no era ni responsable de sí mismo y no quería serlo de su mujer y su hijo... trabajaba para él, para sus amigos y amigas... sus caprichos y vicios.

¿Te apartaron y separaron de tu hijo como una venganza personal hacia ti?

-Claro, no soportaban que una niña de "clase inferior" decidiera separase de "todo un Samaranch" como decían ellos mismos... se creían dioses... era un escándalo moral en la familia que se confesaba y comulgaba con la iglesia y con Franco, tenían que ser un buen ejemplo social, y separarse era un escándalo... Le denuncié por malos tratos, pasó una noche en el cuartelillo y al día siguiente su padre me dijo de todo, que me harían la vida imposible, que me quitarían al niño, que no podría ni salir del país… uf, es largo… A partir de ahí empezó la guerra contra mí, cogiendo a mi hijo, por lo único que me podían hacer daño, sin darse cuenta que el daño que me hacían a mí se lo hacían a mi hijo también, y el que le hacían a él me lo hacían a mí… para ellos el matrimonio era un negocio… me costó entenderlo.

Miles de mujeres han vivido separaciones traumáticas, y el drama es mayor cuando se trata de familias adineradas y con poder. La mayoría de mujeres han temido pronunciar un apellido públicamente. Eva ya no. Por todo ello, su caja de Pandora permanece abierta…


Para conocerla un poco más:

http://evahuarte.com

http://evahuarte.com/docs/nomes-voliem.pdf