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| ¿Una buena persona es una persona buena? |
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| Secciones - Opinión | |||
| Escrito por Juan Antonio Saavedra | |||
| Martes 25 de Octubre de 2011 00:00 | |||
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Hacernos preguntas es una buena manera de aprender a desaprender lo ya aprendido para seguir aprendiendo durante toda la vida. Muchos aprendimos a ser buenas personas, a ser buena gente, a dar aparentando no esperar nada, a mostrar confianza en las otras personas y sus intenciones, a no enfadarnos ni con lo que nos maltrataban, a callarnos para que otros hablaran, a respetar rituales de saludos y despedidas aunque no fueran correspondidos, a hacer favores y ser agradecidos si nos hacÃan favores, a obedecer a autoridades incluso cuando daban órdenes injustas, a estudiar contestando preguntas y respuestas que otros hacÃan para aprobarnos, a trabajar para ganarnos la vida y llegar a ser alguien. Aprendimos a actuar de acuerdo con lo que en la sociedad se consideraba ser una buena persona, esperando ser aceptados por la mayorÃa con esas máscaras. Al mismo tiempo aprendimos que hay malas personas, que son mala gente, que asesinan o violan, que desconfÃan y mienten, que sólo piensan en sà mismas, que se enfadan y gritan mucho, que desobedecen y critican a las autoridades, que son unos vagos y prefieren robar y vender droga para ganarse la vida. Aprendimos a no actuar de acuerdo con lo que en la sociedad se consideraba ser una mala persona, esperando no se excluidos de la tribu por ser egoÃstas y peligrosos. Algunos consideran que hay que continuar con estos aprendizajes hasta la muerte, porque esa fue la educación recibida de sus padres y es lo que tienen que hacer sus hijos y su descendencia. Otros, en distintos momentos de nuestra vida, nos hemos atrevido a hacernos la pregunta del tÃtulo y otras muchas, para poder sobrevivir a realidades conflictivas y que invitaban a cuestionar aprendizajes simplistas que reducen la vida a buenos o malos, bien o mal, verdad o mentira. Lo que pienso ahora es que todos los seres humanos nacemos con una profunda exigencia y deseo que tiende a estar bien con uno mismo, con los demás y con la naturaleza, pero la educación dominante nos hace identificarnos con la creencia de que somos los aprendizajes rÃgidos y mediocres que nos impiden seguir aprendiendo. Pienso que es esa educación la que más daño nos está haciendo, creando y manteniendo una sociedad y una convivencia cada vez más injusta y violenta. Por ello te invito a cuestionar y preguntarte cómo puedes mejorar tu calidad de vida si empiezas a pensar que cualquier persona que da la imagen de buena persona puede ser una persona mala, que los buenos tratos y maneras ocultan a veces a personas realmente maltratadoras, falsas y psicopáticas. Si alguien es responsable de una violación sexual aprovechando su fuerza fÃsica pensamos que no es una persona buena, pero ¿es una persona buena si, con su buen trato y buenas maneras, nos impide elegir libremente los sentimientos, las opiniones y las acciones que en cada momento preferimos? ¿los violentos y violadores están todos en la cárcel o pueden estar en mi cama o en mi casa, en la misma aula de estudio o lugar de trabajo, en el cargo de jefe o director o en el puesto de las autoridades públicas? En nuestra infancia muchas personas nos dieron lo que consideraban que era mejor para nosotros, pero es maravilloso desobedecerles y poder librarnos de prejuicios y rigideces que son la causa de muchos problemas de salud y convivencia. Este descubrimiento es muy útil y poderoso: Una buena persona no es una persona buena. Las buenas personas hacen más daño que las malas personas, porque anulan la libertad de aprender y elegir. Las etiquetas de buenas y malas personas son formas sutiles con las que nuestra mente y el lenguaje nos sabotea para no cumplir su auténtica función: ayudarnos a convivir, cada dÃa mejor, en armonÃa y en paz como seres humanos.
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